El duelo de mañana, modalidad de contrarreloj, será entre cuatro, entre los cuatro magníficos de una ronda española que aparcará los finales en cuesta o las llegadas masivas para estar pendientes del cronómetro, en una de las jornadas que se prevén más decisivas de la prueba, en la lucha por la general entre Joaquim Rodríguez, Chris Froome, Alberto Contador y Alejandro Valverde.
Mientras tanto, la 10ª etapa, que finalizó en la localidad de Sanxenxo (Pontevedra), se convirtió en una nueva exhibición al esprint del alemán John Degenkolb, quien sumó su cuarta victoria en la Vuelta y quien ya se ha convertido en la auténtica vedete de la carrera en las llegadas masivas, donde no tiene rival, tal como se ha observado en los metros finales de la etapa de hoy.
Un puerto de tercera categoría, instalado a mitad de los 34 kilómetros de la etapa de mañana, evitará que haya mayores diferencias entre los cuatro aspirantes al triunfo final. Froome y Contador parten con cierta ventaja en relación a Purito y Valverde, quienes se encomiendan precisamente al obstáculo montañoso para evitar que las pérdidas de tiempo sean importantes. "La contrarreloj no está nada mal. Es dura y poco llana. La verdad es que si la llego a diseñar yo, la habría hecho de este modo. Pero tendré que darlo todo para no alejarme demasiado en la clasificación general", afirmó Purito. "Yo creo que los cuatro aspirantes no nos distanciaremos demasiado. El resultado de la contrarreloj marcará mi táctica para las siguientes etapas de montaña", añadió Contador. "Es una contrarreloj exigente por lo que sé que podré defenderme y la razón por la que no me gusta plantearme perder tiempo", comentó Valverde.