La defensa del Real Madrid y José Mourinho recuperaron anoche la serenidad en el Iberostar de Palma, donde resultó que le esperaba el rival idóneo para cauterizar las heridas recibidas en Dortmund ante el Borussia. La visita al Mallorca fue ciertamente agradable para el equipo blanco, que sin duda no esperaba liquidar el asunto con tanta facilidad ante un contrincante que tan buenas sensaciones había ofrecido en el tramo inicial del campeonato.
El conjunto madridista se limitó a aprovechar dos generosos regalos en el primer tiempo, transformados en gol por Higuaín y Cristiano, para enfilar hacia el triunfo que necesitaba para que la brecha con los primeros no siguiera abriéndose hasta límites insuperables. Los mismos protagonistas sentenciaron tras el descanso con el beneplácito del cuadro balear.
Naturalmente, el técnico portugués no remató la gracia del sábado ante los periodistas y no colocó a Higuaín como lateral izquierdo. El delantero argentino se lo agradeció enchufando la primera que le llegó. Lo tuvo fácil porque Anderson le dio una asistencia en toda regla al servirle con el muslo el balón enviado en principio por Di María (m. 8). Cosas que pasan cuando un central decide solventar una situación de riesgo con un control vistoso.
El lateral izquierdo volvió a ser Essien, pese a su deslucida actuación en Alemania. Sin Khedira, 'Mou' decidió meter en el centro a Modric y juntar a casi todos sus jugones de nuevo, sin que el engranaje blanco se resintiera por perder músculo en la sala de máquinas. El Mallorca, que salió con la intención de insistir por el lado defendido por el ghanés, pronto se desactivó, pese a los fogonazos de Giovani, que no tardó en retar a Ramos.
Después de un centro-chut de Nsue que a punto estuvo de sorprender a Casillas, un error de Fontàs precedió a la combinación de izquierda a derecha entre Özil, Di María e Higuaín, quien prolongó hasta Cristiano para que el portugués marcara su 10º tanto liguero con un derechazo cruzado abajo (m. 22).
El partido y el resultado a esas alturas eran todo lo contrario que el desesperado Joaquín Caparrós había imaginado. Y ya no encontró el técnico andaluz la manera de enderezar a su equipo, con lo que el Real Madrid pudo moverse con una comodidad insultante, sin que el Mallorca le apretara lo más mínimo.
A la vuelta del descanso, los blancos, en vista de la depresión e incapacidad del conjunto isleño, contemporizaron hasta encontrar la esperada oportunidad de acelerar para abrochar definitivamente el choque. Higuaín volvió a ver puerta tras un gran pase de Cristiano (m. 70) y el 'Pipa' le devolvió la asistencia a un toque tres minutos más tarde después de una contra iniciada en un robo de Modric y continuada por Di María (m. 73). La goleada la cerró Callejón al culminar otro contrataque con pase final de Özil, que a su vez había recibido de Morata (m. 90).
Xabi Alonso, que se había retirado con molestias musculares, no podrá disputar el próximo partido de Liga contra el Zaragoza porque estaba apercibido y vio la quinta tarjeta amarilla. "Hemos sentido siempre que la Liga está abierta. No es marzo sino octubre todavía y no son 10 puntos, son ocho", dijo Mourinho tras el partido.