Una jornada peligrosa

'Tourminator' Sagan aniquila a sus rivales

La perla eslovaca logra el segundo triunfo en una etapa en la que abandona el olímpico Rojas

Miércoles, 4 de julio - 00:00h.

Insistir nunca viene mal. Hay que familiarizarse con este nombre: Peter Sagan, insaciable y único. Con 22 años ha debutado en el Tour. Se llevan tan solo tres etapas y un prólogo y ya ha conseguido dos victorias y se lanza de lleno a la hazaña de llegar vestido con el jersey verde a los Campos Elíseos de París. En la montaña todavía pasa penurias, pero tiene suficiente soltura para no tener que echar pie a tierra en los obstáculos por los Vosgos, los Alpes y los Pirineos que llaman a la puerta de la grande boucle a partir del sábado.

Los equipos en las salidas del Tour montan su propio recinto de intimidad acordonando el perímetro donde aparcar el autobús y los coches. Ayer, en Orchies, muy cerca de Lille, los periodistas no se aglutinaban ante Bradley Wiggins, Fabian Cancellara (el jersey amarillo), Cadel Evans («ha sido una etapa con muchos nervios en el pelotón y además muy peligrosa por carreteras estrechas», reconoció al final del día el campeón del 2011) o Alejandro Valverde. Como si se tratara de un nuevo modelo de fórmula 1 o de MotoGP, Sagan presentaba su bicicleta en sociedad. En el cuadro figuraba su nuevo apodo con el que este chaval sin complejos quiere ser recordado: Tourminator, con letras verdes y luminosas, como esa luz que le acompaña en cada peladeo de potencia que da cuando se acerca a una meta como la de ayer en Boulogne sur Mer, junto al Canal de la Mancha.

Cuando Sagan cambia el ritmo de pedaleo, ayer en los 700 metros finales, en cuesta, en agotadora subida, se produce algo así como una explosión en el pelotón. Algunos tratan de seguirlo. Y no pueden, se caen, se organiza la montonera y figuras como Wiggins se quedan cortadas, aunque los jueces le dan el mismo tiempo que a todos... a excepción de Sagan, un suspiro, un segundo más rápido que el resto de los mortales del Tour 2012.

LA CELEBRACIÓN / Algunos lo critican porque hace payasadas para celebrar las victorias. Y qué más da. Tiene 22 años. ¿Le da la gana ponerse Tourminator en la bici? Que se lo ponga. ¿Que festeja las victorias de una forma poco ortodoxa? Pues felicidades. Que haga lo que le venga en gana, siempre y cuando no falte el respeto a sus contrincantes, algo que Sagan no ha hecho.

Ayer, sin embargo, el Tour se quedó con la insatisfacción de poder ver si Sagan era capaz de resistir la ofensiva de Alejandro Valverde. Tenía el murciano marcada en rojo esta etapa, como objetivo previo antes de que aparezcan las montañas en el horizonte de la carrera. Le gustaba la dureza de los 700 metros finales. Hasta José Iván Gutiérrez se puso al frente del Tour para controlar la situación a su jefe de filas. Pero Valverde no calculó que a dos kilómetros había una rotonda mal señalizada donde, en vez de girar, entró recto. Frenó lo suficiente para no caerse, pero ya perdió la cabeza de un pelotón donde sí se situó un atento Samuel Sánchez, octavo en la meta.

A Boulogne sur Mer no pudo llegar José Joaquín Rojas (Movistar). Se cayó y fue al hospital, con la clavícula dañada. Los malos augurios se confirmaron: triple fractura de clavícula y no irá a los Juegos de Londres. «Me duele todo lo que voy a perder a partir de ahora», dijo Rojas.