Análisis

El City necesitó 44 años y 22 entrenadores

Martes, 15 de mayo - 00:00h.

Antes de Roberto Mancini, Joe Mercer había sido el último manager en ganar una Liga inglesa con el Manchester City. Eso ocurrió el 11 de mayo de 1968, hace 44 años, y también fue un mano a mano con el Manchester United que se resolvió en la última jornada. El City necesitaba el triunfo en Newcastle y lo consiguió (3-4), con goles de Neil Young (2), Mike Summerbee y Francis Lee. Jugaron Mulhearn, Book, Heslop, Doyle, Pardoe, Oakes, Bell, Summerbee, Lee, Young y Coleman. Entonces todavía no se permitía hacer cambios. Mercer (1914-1990) fue un notable medio de ataque del Arsenal de los años 40 y 50, que estuvo siete temporadas en el club, en las que, además de aquella Liga, ganó la Copa (1969), la Recopa y la Copa de la Liga (1970). La base del equipo celeste la formaban un líder defensivo de hierro, Mike Doyle; un centrocampista brillante, Colin Bell, que reunía clase, pulmones y capacidad goleadora, y un ataque demoledor con Summerbee, Lee y Young.

Mancini es el entrenador número 22 desde entonces. Entre Mercer y él hubo 20 que fracasaron. Mercer se fue en 1972 y lo sustituyó su ayudante, el excéntrico Malcolm Allison, que no pudo reeditar los éxitos del jefe. No obstante, el club se mantuvo en primera línea hasta principios de los 80, con un trofeo menor, otra Copa de la Liga, una desgraciada presencia en la final de Copa (1981), que perdió en la repetición ante el Tottenham de los argentinos Oswaldo Ardiles y Ricardo Villa, y buenas clasificaciones en la Liga, como el subcampeonato de 1977, por detrás del Liverpool. Johnny Hart, Ron Saunders, Tony Book y John Bond fueron los mánagers de la época.

Viaje al infierno

Pero en 1983 sobrevino el desastre al descender a Segunda tras perder en casa ante el Luton (0-1, gol de Radomir Antic) en la última jornada. El sensato Albert Alexander ya no era presidente, y sus sucesores, Peter Swales y Francis Lee, casi arruinaron al club, deportiva y económicamente. Billy McNeill, Jimmy Frizzell, Mel Machin y Howard Kendall fueron los siguientes ocupantes del banquillo, y no fue hasta la llegada de Peter Reid (1990) que el City volvió a asomarse a la parte alta de la clasificación. La racha duró poco, el desorden cundió en Maine Road -entre 1993 y 1997 hubo cinco entrenadores: Brian Horton, Alan Ball, Steve Coppell, Phil Neal y Frank Clark-- y en 1998 ocurrió lo nunca visto: descenso a Tercera División.

En la temporada 1998-99 también ocurrió lo nunca visto, y no solo en Inglaterra, sino en todo el mundo: una media de 30.000 espectadores en partidos de Tercera. De hecho, la del City está considerada como la afición más fiel del país. Un exjugador citizen, Joe Royle, y una figura nacional, Kevin Keegan, rehabilitaron al equipo antes de entrar en otra época mediocre en la que las alineaciones y las tácticas las determinaron Stuart Pearce, Sven-Goran Eriksson y Mark Hughes, contratados con dudoso buen criterio por un sospechoso personaje tailandés, Thaksin Sinawatra, que presidió el club.

Bajo la dirección técnica de Royle, el 30 de mayo de 1999, hubo otro episodio milagroso, similar al del domingo pasado con el QPR. El City estaba en Tercera y se había clasificado por los pelos para disputar los play-off de ascenso a Segunda. Tras superar al Wigan en la primera ronda, jugó la final, en Wembley, contra el Gillingham, un mediocre equipo sureño. A falta de cuatro minutos, el Gillingham ganaba por 0-2, pero un gol de Kevin Horlock en el 90 y otro de Paul Dickov en el descuento pusieron el 2-2 en el marcador y en la tanda de penaltis ganó el City (3-1).

Así peregrinó el City, mientras el United acumulaba títulos. En el 2008, los petrodólares llegados de los Emiratos Árabes Unidos con Bin Zayed al Nahyan (propietario) y Al Mubarak (presidente) dieron vida a la parte azul de Manchester. Mancini, llegado en diciembre del 2009, obró la metamorfosis: 44 años y 22 técnicos después, es campeón.