Mauricio Pochettino y Toni Jiménez, su segundo, dirigirán al Espanyol desde la grada ante el Betis, en un partido de tensión y también de walkie-talkies. El equipo catalán necesita sumar tres puntos para salir de la cola de la tabla. Lo ha dicho el entrenador tras la última sesión en Sant Adrià. "Necesitamos los puntos, para aumentar la confianza y nuestra autoestima". Pochettino tendrá las bajas de Longo, expulsado ante el Athletic, y Forlín, baja por una gastroenteritis. Stuani puede salir en el once titular y jugaría como único delantero.
El preparador argentino no ha notado más nervios de los normales en el vestuario. "No noto ansiedad, ni obsesión ni ninguna patología similar en el grupo. El equipo es consciente de que tiene cosas a mejorar pero lo más importante es que el bloque cree en lo que está haciendo. Asume la responsabilidad de ganar puntos", ha comentado Pochettino, que dará las órdenes a Jesús Pérez, el preparador físico. "Supongo que estaré enjaulado. Será una experiencia nueva y no sé como reaccionaré".
Pochettino espera lograr el primer triunfo de la Liga ante el Betis, "un rival peligroso", en Sevilla. En este sentido, el preparador perico considera que lo más importante es que el equipo ofrezca un equilibrio entre la defensa y el ataque. La primera misión del equipo es romper con esa sangría de goles que ha recibido en los cuatro partidos de Liga: 10. Por su parte, Javi López, el lateral que salió de la cantera bética, ha afirmado que "el fútbol son resultados y, por tanto, hay que sumar ya los tres primeros puntos. No puede volver a pasar que nos remonten un resultado adverso. No volverá a suceder. Lo hemos comentado en el vestuario durante estos últimos días".