Dos entrenadores con los que congeniaba, que siempre ha elogiado. Dos técnicos que parecen haberse enfadado con Pep Guardiola sin que el míster de Santpedor haya hecho nada, o él así lo cree, para recibir sus dardos. Primero fue José Luis Mendilibar, entrenador de Osasuna, que tildó, a su manera, de forma muy sibilina, pero lo dijo, de trilero al técnico catalán al esconderle la alineación de Leo Messi.
Información publicada en la página 53 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 08 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y ahora ha sido Unai Emery, entrenador del Valencia, quien, pese a los múltiples elogios que ha recibido siempre del mejor técnico del mundo, dijo ayer, el día antes de pisar el Camp Nou, que ciertos gestos y comentarios de Guardiola hacían que el Barça pareciese un club pequeño. «Estaban fuera de lugar», acusó. Ni que decir tiene que el técnico azulgrana mantiene que se trata de dos grandes técnicos. En lo personal, probablemente, habrá cambiado de opinión como la cambió sobre José Mourinho en el mismo momento que le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova.
«Lo he explicado mil veces pero, si quieren, lo vuelvo a explicar: no escondí nada con Leo (Messi). Le dolió la barriga, como otros jugadores estaban con gripe intestinal, pensamos que él también la tenía, se fue a casa, a las pocas horas llamó diciendo que estaba bien, vino y jugó unos minutos», señaló Guardiola ayer para zanjar, no se sabe si de forma definitiva, el malentendido con Mendilibar y Osasuna. «Estas cosas no ocurrirían jugando un partido por semana, pero jugando uno cada tres días, hasta el mismo día del partido no sabes ni cómo están los jugadores ni qué alineación harás», dijo.
A las pocas semanas, Guardiola visitó Mestalla y tras el cabezado de Puyol, que suponía un reparador y esperanzador empate, se le vio celebrando el gol al grito de «¡poned el campo seco! ¡poned el campo seco!», en una clara alusión a la artimaña empleada por Emery para frenar el fútbol de toque, rápido, virtuoso, de los barcelonistas. «Ellos pondrán el campo como quieran, con las dimensiones que quieran», señaló ayer el entrenador che, que lanzó su chinita: «El Barça es un club grande, pero su grandeza la pueden perder algunos en momentos puntuales». ¿Algunos?, Pep Guardiola. ¿Momentos puntuales?, su grito de celebración, su crítica al césped.
Respuestas irónicas
«¿Que qué me parece?, perfecto, Emery puede decir lo que quiera. Mi opinión sobre él no va a cambiar por ese comentario, faltaría más», indicó ayer Guardiola. «Sigo pensando que es un gran entrenador, cuyo equipo siempre nos ha planteado problemas y mañana (por hoy) no va a ser menos». Incluso fue más allá el técnico azulgrana para no herir sensibilidades: «Si se siente ofendido por mi reacción, le pido disculpas. A él y a su presidente».
Eso sí, con gran ironía y sutileza, Guardiola utilizó la dañina crítica de Emery para intercalarla en un par de respuestas. Por ejemplo, cuando aseguró que el partido de hoy llega en el momento justo, con el ambiente ideal, el equipo en forma y el resultado perfecto. «Es aquí donde soñábamos estar: semifinal vuelta, en casa, con la eliminatoria en nuestras manos. Habrá que demostrar que somos un club grande para pasar a la final».
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