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Después de dos años y medio entrenando en Polonia, José Mari Bakero ha vuelto a su casa de Sitges, desde donde espera una oportunidad para trabajar en España. Él, que fue uno de los símbolos del dream team, contempla el Barçade Pep Guardiola como una obra insuperable.
Información publicada en la página 55 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 13 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Cómo valora su experiencia en Polonia? ¿Y cuáles son sus perspectivas?
-Muy bien, tanto en el aspecto personal, porque hemos estado con toda la familia, como profesional. Ahora me siento más preparado. Creo que he madurado y he aprendido a vivir solo en este mundo. Y en cuanto al futuro, no sé. Como entrenador siempre he vivido a pierna cambiada y un poco al límite, en situaciones difíciles. Pero he demostrado que aguanto la presión. Me gustaría entrenar en España, pero reconozco que no es fácil.
-¿Cómo ha visto al Barça de Pep Guardiola desde la distancia?
-Creo que el Barça ha llegado al summum. En nuestra época se inició una fase de transformación que ha ido evolucionando con el tiempo. Ahora se ha llegado a la culminación, es el sueño que se tenía hace 20 años, un equipo con jugadores entre los top del mundo y de la cantera. El Barça está viviendo el mejor momento de identificación con esa idea, con lo que representa el club, con lo que transmiten los jugadores. Antes, la cantera servía para buscar votos más que una idea de verdad. Ahora, no.
-Parece irrepetible.
-En la vida, lo más difícil es saber perder, pero no un año, sino varios años. En estos momentos, el Barça vive un momento de euforia y lo que vi tras perder con el Madrid y el Chelsea, la reacción de la gente, es algo extraordinario, impensable hace 30 años. No por las derrotas, sino porque en el mismo momento se estaba marchando el entrenador más exitoso de la historia. Y ojalá esto que hemos visto dure 50 años. Si el culé, entre los que me incluyo porque soy socio con toda mi familia, quiere identificarse con un modelo y un estilo más allá, en un momento determinado, de los títulos, chapeau. Pero debe perdurar en el tiempo, no es solo cuestión de un año.
-¿Y qué papel cree que ha jugado el dream team?
-El modelo ha sido el mismo, ese es el gran mérito de Pep y los jugadores. Johan ha tenido una importancia muy grande, y cambió la mirada del fútbol que se tenía en este club. Y Pep le ha dado otra vuelta, le ha dado un toque mágico con una varita al modelo de Johan. Son dos personajes muy importantes en la historia del Barça. El gran mérito de Pep es la confianza que ha depositado en estos jugadores. Cuando escuchas a Xavi, a Iniesta, a Puyol, a Messi, ves que realmente creen en lo que les decía Pep. Ha sabido formar una especie de clan. En mi familia somos 11 hermanos. Y éramos un clan. Y el dream team, también. Es verdad que los clanes pueden ser positivos o negativos, pero en el caso del Barça se ha visto que era muy positivo. Mucho. Solo ver cómo hablan los jugadores te das cuenta, no hay un discurso diferente entre ellos. Tienen un mensaje único, auténtico, muy natural, instintivo diría. Creo, realmente, que es algo irrepetible.
-Como entrenador, ¿cómo valora a Cruyff, a Van Gaal, a Guardiola?
-Hay gente como Johan, que se basa mucho en su carisma, en su inteligencia, en su intuición, en su personalidad, mientras Van Gaal era más orden. Creo que Pep ha cogido un poco las dos cosas. Pep tiene esa personalidad única que solo poseen algunos, ese carisma, esa manera de comunicar a los jugadores, esa manera de llegar al público, como tenía Johan y , al mismo tiempo, coge algo del orden de Van Gaal con la creatividad e inspiración de Johan.
-Lleva muchos años lejos del Barça. ¿Tiene alguna espina clavada?
-Sé que los momentos y las personas son claves para tener continuidad en un determinado sitio. Por determinadas razones, ni esos momentos ni esas circunstancias se han dado. Pero espero que en el futuro se puedan dar. No tengo ninguna espina clavada con el Barça. Me siento parte de este club, me siento querido, me siento en mi casa. Espero que algún día nos podamos reencontrar en el camino, pero no hay que forzar las cosas.
-Pero hay vida mas allá del Barça.
-Claro que hay vida. Nunca he tenido la sensación de que el Barça me debe nada. No, eso no. He sido un privilegiado, me siento recompensado por todo lo que me ha dado la gente, por el cariño que han mostrado siempre. Es más, el efecto Guardiola ha hecho valorar mucho más al dream team y de paso a mí. Es, en realidad, un doble reconocimiento. Es como si ahora me quisieran un poco más que hace 10 años, como si te reconocieran más: 'Mira, esos son los padres de esto...' Este Barça le ha dado más sentido a todo lo que vivimos. Recuerdo una vez que dije : 'El tiempo valorará lo que ha hecho este equipo'. Esto me causó pitidos en el Camp Nou, pero cuando estás viviendo las cosas no tienes la sensación real de lo que estas haciendo. La perspectiva del tiempo me ha dado la razón.
-Cuando va al Camp Nou, ve un pase hacia atrás y la gente no silba, ¿qué piensa?
-Cuando recuerdo un pase así, pienso en una jugada: 'Ronald me la pasa, yo la dejo de cara a Pep, balón a la banda y a rematar al segundo balón'. Me quedo con esto, ese es el mayor reconocimiento, ver que la manera de jugar se ha perfeccionado siguiendo esa idea. Yo, pese a las incomprensiones del día a día, tuve un fantástico reconocimiento cuando me fui. Cuando veía la despedida de Pep pensé en la mía. Era un lunes, hacía seis grados, había 90.000 personas, es algo que no puedo olvidar. No vivo de esto, pero no lo olvidaré nunca.
-¿Entiende la marcha de Pep?
-Hay personas que hacen todo lo que hacemos los demás pero también tienen una varita. Como Pep. Tiene ese instinto que es diferente a los demás. Por eso ha logrado lo que ha logrado y ha visto que, por diferentes cosas, se tiene que ir. Decir que está vacío es una manera de explicar lo que ha sentido. Ha sido muy inteligente. En la vida, no hay nada mejor que la prevención. Pep se ha ido dejando al club con más títulos en la historia, con algo que ya quedará para siempre, esa comunión con el clan que decía antes con los jugadores, algo que será muy difícil para el que venga.