La policía de Nueva York vuelve a cerrar hoy las calles del sur de Manhattan, pero esta vez no trata de contener a los indignados, sino de preparar una fiesta: el desfile triunfal por el Cañón de los Héroes de los Giants, los flamantes campeones de la Super Bowl, la cita estrella del fútbol americano y de todo el deporte en Estados Unidos.
En el límite 8Bradshaw, de los Giants, cae en la zona de anotación en la acción que decidió la Super Bowl. REUTERS / JIM YOUNG
Información publicada en la página 48 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El domingo, como en el 2008, el equipo neoyorquino dio la vuelta ante los Patriots de Nueva Inglaterra a predicciones y marcador. Como entonces en el último minuto, la escuadra dirigida por Tom Coughlin logró el 21-17 que representa el cuarto trofeo Lombardi para los Giants (los Patriots tienen tres). Tom Brady, el quarterback estrella de Boston, se marchó del Lucas Oil Stadium de Indianápolis con la cabeza baja y con la misión de igualar el récord de Joe Montana incumplida. Mientras Eli Manning, el héroe tranquilo de Nueva York, ratificaba su entrada indiscutida e indiscutible en la élite con su segundo título de jugador más valioso.
Manning, genial
Aquel duelo Giants-Patriots del 2008 quedó como una de las mejores Super Bowl de la historia, y el partido del domingo dudosamente le hará sombra. Pero en esta 46ª edición, Manning sí alcanzó lo sublime. Y fue su perfecto pase de 38 yardas a Mario Manningham cuando los neoyorquinos iban por debajo 17-15, lo que abrió la puerta a la jugada definitiva. Aunque la estrategia parecía dirigida a restar tiempo a los Patriots, Ahmad Bradshaw anotó casi sin querer un touchdown. A 57 segundos del final, el marcador entró en 21-17. Y, pese al último intento de Brady por evitarlo, quedó así para la historia.
«Esto no es un triunfo de una persona, es el de un equipo, de la unión, y estoy orgulloso de todos y de cómo luchamos», declaró Manning, que por séptima vez en la temporada llevó a los Giants a una victoria en el último cuarto del partido.
Esta vez, no obstante, era más dulce que las seis anteriores. Y es que los Giants se hacían con el Lombardi en un año plagado de problemas, de lesiones y abandonos de jugadores, tras una temporada donde el futuro de Coughlin en el banquillo estuvo en duda y en el que los Giants solo sumaron nueve victorias mientras acumulaban siete derrotas (ningún otro cuadro con un récord tan bajo había ganado nunca la Super Bowl).
Mientras Nueva York se sume en una fiesta, en Boston empieza la reflexión y el reparto de culpas (de momento no ha sentado nada bien que la esposa de Brady, la supermodelo Gisele Bundchen, fuera grabada criticando a quienes debían recibir los pases de su marido). Y el país se entrega con pasión, como de costumbre, a analizar en más detalle lo extradeportivo que lo ocurrido en el terreno de juego: desde los anuncios hasta el espectacular número musical de Madonna a sus 53 años y el dedo anular que levantó la rapera M.I.A. en su aparición con la Material girl antes de que los censores de la televisión pudieran pixelarlo.
23/05/2012 Sociedad
23/05/2012 Economía
23/05/2012 Barcelona