ÚLTIMA HORA Nadal gana el torneo de Roma al imponerse a Federer en la final por 6-1 y 6-3
Un obús de Adriano envió al Barça a un balneario de paz durante dos semanas mientras las selecciones pelean por sus cosas. El pleno de puntos (nueve de nueve) pero sobre todo la ventaja sobre el Madrid tendrán a Tito Vilanova meciéndose tranquilamente en la hamaca mientras revisa apuntes y vídeos. Algo chirría. Aparentemente, lo mismo de cada principio de temporada: falta engrase en la maquinaria.
Información publicada en la página 40 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 03 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Adriano fue el único que no miró a Messi cuando se acercaba al área. No podía. El argentino estaba más esquinado que él, junto a la línea de fondo, tras sacar un córner con Xavi. Todos los demás del equipo se empeñaron en mirar al astro para que sacara las castañas del fuego, y como Messi se obcecó en jugarse todos los balones (menos uno que regaló a Cesc), nadie más acertó. Nadie más chutó, inmerosos todos en la espesa niebla. Al margen de Adriano, que ya ha cumplido la cuota goleadora de cada temporada.
Mosqueada se marchó la gente del Camp Nou, todavía tierno el recuerdo del primer tiempo del Bernabéu. Precisamente esa fase inicial fue la mejor del Barça, que fue decayendo hasta preocupar a los suyos, demasiado acostumbrados a los festivales veraniegos, sin reparar que un partido ante el Valencia, el tercero de la Liga, debería ser lo que fue ayer: un duelo apretado. Lo fue solo en el marcador porque el monólogo azulgrana no se ha interrumpido.
EL VALENCIA SIGUE IGUAL / La cuenta de resultados del Valencia en el Camp Nou sigue vacía, con o sin Unai Emery. Mauricio Pellegrino, debutante como jefe en Primera, descubrió la razón principal de que el cuadro levantino llevara cinco años sin ganar, con 21 goles encajados y dos marcados: su equipo nunca tuvo la pelota. Le llegó pronto la visita para descubrir como asaltar la casa.
Song sí ya conoce algunos, los básicos, para desempeñarse entre virtuosos. Por lo menos, su primera aparición como titular resultó satisfactoria, mucho más que las que experimentaron Busquets y Mascherano, sus predecesores. Igual ambos le ilustraron para disfrutar de un buen bautismo. Song tiró de manual y no hizo más de lo que dictaría el sentido común del recién llegado. La labor del camerunés fue aseada y regateó cualquier error.
DOS EXAMINADOS / También habrían podido contarle un par de cosas Alexis y Cesc, que sienten tan o más escrutados que Song. Ellos ya superaron el periodo de gracia de los nuevos del pasado año y vuelven a pasar un examen por el descenso de sus prestaciones. En descargo de ambos, ninguno juega en la posición que más les favorece y la recuperación anímica que necesitan se retrasa. Siseos por ahora tímidos empiezan a amanecer en la grada al más mínimo error que cometen.
Alexis jugó de extremo izquierdo, sin espacios ni balones para echarse alguna cabalgada como las de Pedro, lo que también es culpa suya. Cesc partió desde el interior izquierdo para moverse por toda la medular. El poste, antaño aliado, le negó el gol (m. 25), y el segundo remate se marchó muy alto. La sustitución de Tito subrayó que el entrenador tampoco estaba contento con su actuación, peor en la apariencia de los remates que en lel juego.
EL TROFEO DE ANDRÉS / Cesc jugó con la solidaridad que le caracteriza, poco egoísta en los balones y generoso en los kilómetros, pero los números le retratan: el año pasado marcó cuatro goles en los cuatro primeros partidos de Liga, y ahora no lleva ningúno. Ocupó el puesto de Iniesta, que enseñó el trofeo de mejor jugador de Europa desde el banquillo de los suplentes, donde estuvo sentado con Busquets.
Consciente de que estaba entre un debutante y un inseguro, Xavi hizo uso de los galones y asumió más que nunca el mando del juego. Hasta que apareció Iniesta para ayudarle cuando el partido tomaba una deriva fea. Un gol de Víctor Ruiz anulado por fuera de juego avisó a los azulgranas de que debían espabilar. Nadie le hizo caso, porque el central cabeceó solo en un córner en el minuto 90, recuperando ese viejo y sonoro escalofrío que brota de las gradas y que parecía haber desaparecido del Camp Nou.
Vea la fotogalería del partido del Camp Nou en http://www.e-periodico.es