De Phillip Island (Australia) directamente a Yakarta (Indonesia). Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987) aún no ha podido disfrutar de su cuarto título mundial, segundo en MotoGP, con los suyos. Yamaha se lo llevó a Indonesia para presentar su nueva moto, la Yamaha Byson de 150cc, y para que diera unas clases magistrales, cómo no, a los pilotos de las Yamaha R Series Cup. Su voz ya no suena resacosa. Y eso que prometió emborracharse la noche del domingo tras su gran conquista.
Feliz 8 Jorge Lorenzo, recientemente ganador de su segundo título mundial de MotoGP, celebra la conquista de la pole position en el GP de Jérez. MIRCO LAZZARI
Información publicada en la página 61 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 31 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Hay quien dice que usted ya es el mejor piloto español de todos los tiempos, ¿cree que tienen razón?
--Ya estaba contento y orgulloso de haber conseguido el mayor título de todos, aquel que Àlex Crivillé había conquistado para todos nosotros. Pero ahora, con este segundo, estoy en una nube. Pero ni soy yo quien debe hacer esas valoraciones ni creo que sea el momento pues espero estar muchos más años en activo. Aunque me gustaría recordar que los 12+1 de nuestro buen amigo Ángel Nieto no están nada mal.
-Entonces piensa que llegará el momento de considerarle el mejor.
--No es algo que persiga, la verdad. No, no, no me mueve ser el mejor de España, del mundo, de todos los tiempos, ¡ni hablar! A mí lo que me mueve, mi objetivo, es aprender, ser mejor cada día y, sobre todo, divertirme sobre la moto, pasármelo bien pilotando. Es la única manera de ganar. O así lo entiendo yo.
-Esa manera de pasarlo bien sobre la moto, igual resta valor a sus conquistas. Hay quien lo piensa.
--Sé que hay gente que al ver mi fino estilo de pilotar, el hecho de que apenas me caigo, que no cometo muchos errores, piensa que todo me sale fácil. Nada más lejos de la realidad. De fácil no tiene nada, aunque eso solo lo sabemos los pilotos. A esa gente le recordaría que echase una mirada atrás y recordase al Lorenzo del 2008 o 2009. La facilidad con la que me desenvuelvo ahora sobre la moto es fruto de un esfuerzo tremendo, de mucho trabajo, tanto mental como físico y deportivo.
-Me quiere decir que aquel Lorenzo no hubiese ganado este título.
--Evidentemente, no lo hubiese ganado, no. Aquel Lorenzo era terriblemente veloz, pero perdía la concentración, se enfadaba, se caía, cometía errores, se apuraba mucho, mucho, sobre la moto. En fin, se precipitaba cuando no tocaba.
-Es decir, que no sabía calcular.
--Yo nunca he corrido con la calculadora en la mano, nunca. Pero es evidente que si, en este final de temporada, hubiese seguido con la mentalidad de aquel impulsivo Lorenzo, sin conocerme a mí mismo, sin conocer mis límites, con aquella idea agresiva de querer ganar siempre y como fuese, no hubiera ganado este título, no, porque hubiera cometido errores y me hubiese caído. Con aquella mentalidad, dos ceros me los como, fijo, en este final de año.
-La estrategia fue ganar en el inicio y conservar al final de temporada.
--No, no, perdón, nunca ha habido estrategia. Yo quise, quiero y querré ganar siempre, sea donde sea, a quien sea, incluso en estas últimas carreras en las que tanto Honda como Dani (Pedrosa) han progresado muchísimo y han sido superiores a nosotros. Pero es evidente que ganar cuatro de las seis primeras carreras de la temporada nos ha permitido jugar con ese colchón, dosificar esfuerzos, medirlos, mientras los demás trataban, desesperadamente, de ganar el tiempo perdido. No ha sido fácil mantener la calma y no pretender hacer lo imposible.
-Qué respuesta les da a los que dicen que ha ganado porque Pedrosa, al final, ha terminado cayéndose.
--No les digo nada. Ahí están mis victorias, mis podios, mi regularidad, mi manera de correr al límite, pero seguro. He sido todo el año primero y segundo. No tenga nada que decirles. También hay quien dice que he ganado porque se lesionó Casey (Stoner). De esos los hay en todos los deportes. Solo sé que los que dicen esas cosas, si se hubiesen encontrado en mi piel, hubieran actuado exactamente igual que lo he hecho yo ¿a que sí? Insisto, no tenía sentido perseguir un imposible. Lo importante era el título y hemos sabido jugar nuestras cartas de maravilla.
-Le puedo preguntar por el regreso de Rossi a Yamaha, a su equipo.
--No solo puede, sino que ya lo ha hecho (risas). En ese sentido, le diré que me parece de maravilla que una fábrica tenga el derecho de escoger, con plena libertad, los pilotos que quiera tener en su equipo. Cuando Yamaha me persiguió, y mucho, para que renovase por dos años, hubiera podido intentar vetar el regreso de Vale (Rossi), pero ni me salió del cuerpo ni me parecía correcto hacia una fábrica que me dio la gran oportunidad de mi vida. Además, tener, de nuevo, a mi lado, sin muro, a Rossi, me permitirá seguir aprendiendo de él y mejorar en aquellos puntos, que los hay, donde Valentino sigue siendo mejor que yo.
-Usted fue el primero, en el corralito de Moto2, de felicitar a Marc Márquez por su título, ¿qué le parece su aterrizaje en MotoGP?
--Para mí Marc (Márquez) ha estado espectacular este año. Bueno, ya lo estuvo el año pasado pero, por desgracia, aquella lesión en su ojo derecho le impidió ganar el título en su primer año en la categoría. A mi Márquez, realmente, me da miedo. Entre comillas, claro, pero me da miedo. Bueno, yo creo que a todos los pilotos de MotoGP nos infunde cierto respeto, sí. Sabemos que nos lo va a poner difícil desde el primer gran premio, seguro. Un piloto con tanto talento, que se adapta tan rápido a las motos nuevas que coge, que tiene tanta ambición y hambre y que, encima, entra en MotoGP a través de un equipo tan bueno como Honda, estará delante y será veloz desde ¡ya! Además, es super joven, solo tiene 19 años.
-Le duele que se retire Stoner.
--Llama la atención que lo haga con solo 27 años. Si hubiese pasado los 30...Es una decisión muy personal. Lleva aquí desde los 15 años. No es un mundo que le guste. Lo ha logrado ya todo. Ha creado una familia, acaba de tener una preciosa hija por la que parece perder el sentido. Normal. Se va para ser más feliz. Está bien. Lo entiendo perfectamente.