Ante el silencio de Anna Tarrés, la directora técnica de la selección española de natación sincronizada ahora situada en la picota tras más de 10 años de éxitos ininterrumpidos, han sido algunas de sus nadadoras y alguna de sus colaboradoras más cercanas las que han salido a la palestra para neutralizar de alguna manera las acusaciones vertidas sobre los métodos utilizados por la entrenadora, acusada de vejar e insultar a alguna de las chicas durante las larguísimas y duras sesiones de entrenamiento.
Información publicada en la página 53 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Tarrés no ha abierto la boca en las últimas tres semanas, desde que la Federación Española de Natación anunció su intención de no renovarle el contrato, que finaliza el próximo 31 de diciembre, como máxima responsable de la sincronizada española. Tampoco lo ha hecho en las últimas horas, tras la presentación del equipo técnico que le sucederá y la aparición de una carta firmada por 15 exnadadoras (muchas de las cuales no llegaron a entrenarse con regularidad bajo sus órdenes) en las que explicaban algunos de los presuntos insultos, vejaciones y humillaciones a las que eran sometidas.
En círculos más íntimos, Tarrés no ha descartado emprender acciones legales contras esas acusaciones, pero de momento son otras las personas que, con diferentes matices, han hablado para defender que los métodos de la entrenadora jefe no eran tan drásticos como los presentan las detractoras.
FALTA DE RESPETO / «Niego rotundamente las acusaciones que se han vertido sobre Anna, que además son una falta de respeto muy grande para todas las chicas que actualmente están en el equipo», afirmó ayer Beth Fernández, ayudante principal de Tarrés en sus funciones técnicas. Fernández era, entre otras cosas, la encargada de pesar diariamente a las nadadoras para controlar posibles excesos. «Se está diciendo que hemos estado maltratando a las chicas de forma reiterada para conseguir unos resultados. La gente que se queda por el camino, en alguno de los casos, se puede sentir frustrada, me imagino que con una cierta amargura, que de alguna manera la sacan con revancha», aseguró ayer Fernández en TV-3.
La tardía reacción de las nadadoras firmantes de la carta fue también, de alguna manera, criticada por Gemma Mengual, la nadadora más laureada de la sincro española, y que ahora asumirá funciones de asesora artística en el nuevo equipo técnico, coordinado por Ana Montero y dirigido por Esther Jaumà. Mengual quitó hierro, como hizo el día anterior, en la presentación del nuevo equipo en Sant Cugat, a las palabras gruesas que a veces se escapan en los entrenamientos.
«Las mismas palabras, a algunas nos entran por un oído y nos salen por el otro y en cambio a otras les parece un ataque personal», aseguró Mengual en la cadena SER. La ya exnadadora había dicho la víspera que nunca había asistido a ningún acto vejatorio por parte de Anna Tarrés.
EXPRESIONES FUERTES / La nadadora canaria Thaïs Henríquez, una de las pocas supervivientes de los Juegos de Pekín 2008 y bronce por equipos en Londres 2012, reconoció ayer en Las Palmas que las entrenadoras «no son unas santas». «Pierden los nervios a veces. En la alta competición se utilizan muchas expresiones que son fuertes, muchas veces las formas son bruscas», explicó en la emisora Canarias Radio La Autonómica.
Cuestionada por las acusaciones vertidas por las exnadadoras, Henríquez aseguró que contra su persona nunca se realizaron afirmaciones de tal calado, aunque apostilló: «Si ellas lo dicen, será por algo. No tienen la necesidad de mentir».