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LONDRES 2012

Nada puede detenerlos

Ni la guerra, ni el hambre, ni la falta de medios han sido obstáculo para que algunos deportistas estén presentes en Londres

Un triunfo contra la adversidad y el mal

Domingo, 5 de agosto del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
BEGOÑA ARCE

En Londres hay atletas que han superado mil penurias para llegar hasta aquí. La pobreza, la guerra, la enfermedad, el hambre, la falta de equipos e instalaciones. Para algunos el viaje ha sido una gesta heroica. En algunos casos, como el de Guor Marial, un milagro.

ZAMZAM MOHAMUD FARAH Somalia AP / ANJA NIEDRINGHAUS

ADZO KPOSSI Togo AFP / LEON NEAL

GUOR MARIAL Sudán del Sur REUTERS / DARRYL WEBB

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Información publicada en la página 317 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 05 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

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Este refugiado de 28 años, nativo de Sudán del Sur, la república que logró la independencia hace un año, fue de niño un esclavo. Guor nació en una tribu de raza negra y minoría cristiana, enfrentada a la mayoría árabe musulmana en Sudán. La guerra civil desangró su país durante dos décadas. Dos millones de personas murieron y otros cuatro millones tuvieron que refugiarse. Guor perdió a ocho de sus 10 hermanos cuando su aldea fue destruida. Él paso varios días escondido. A los 10 años, un grupo de árabes nómadas lo secuestró. Así aprendió a correr. Para huir del cautiverio y salvar su vida.

El próximo domingo Guor estará en el maratón. Sin bandera, porque su país, recién lograda la independencia, no tiene aún comité olímpico. Él ni siquiera cuenta con entrenador o patrocinador. Estados Unidos le dio refugio en el 2001. Ahora vive en una habitación alquilada, en Arizona. Trabaja por la noche como cuidador en un centro de ancianos y corre durante el día. A veces, en las pistas de la universidad. Otras muchas, en la calle. Una existencia dura, pero, como él dice, lo de ahora no es nada, comparado con lo que ha pasado desde la infancia.

Guor ha tratado de hablar con sus padres para que lo vean en televisión durante la prueba. En la aldea donde viven no hay agua, ni electricidad. Tendrán que ir a la ciudad más cercana. Será un momento de inmenso orgullo, un poco de bálsamo en tanta herida.

De guerra y de obstáculos también sabe Zamzam Mohamud Farah, una joven musulmana de 18 años que fue designada para correr los 400 y los 880 metros. Como en el caso de Guor, su país, Somalia, lleva 20 años sumido en el caos y las luchas sangrientas. El presidente del Comité Olímpico Somalí no llegó a Londres. Aden Yabarow Wiish murió el pasado mes de abril al estallar una bomba en el teatro nacional de Mogadiscio. En la pista de arena de las instalaciones, donde se entrenan Zamzam y otros deportistas, las tribunas están destrozadas a balazos. La sede de la federación somalí de atletismo es una escuela de primaria abandonada. No hay dinero, ni alimentos, ni tampoco un médico al que recurrir en caso de lesión.

Zamzam está amenazada por los insurgentes islámicos. Ellos no quieren ver a las mujeres haciendo deporte. «La determinación, la suerte y la esperanza nos llevarán a la victoria», afirma ella. La joven es una de los dos atletas que representan a Somalia en los Juegos. «Queremos mostrar al mundo que el deporte sigue vivo en nuestro país», ha declarado el entrenador del equipo, Ahmed Ali Abikar. El pasado viernes la atleta corrió los 400 metros en 1.20.48 minutos.

Nadadora sin piscina

Adzo Kpossi es una nadadora sin piscina. Con 13 años, esta adolescente de Togo es la participante más joven de los Juegos. En Lomé, la capital togolesa donde vive, no hay piscinas públicas. Si se entrena es gracias a que algunos hoteles de la ciudad se lo permiten. Su padre hace las veces de entrenador, de chófer y de acompañante. La familia, muy modesta, vive a 12 kilómetros de la piscina más próxima, donde él la lleva tres veces por semana. En casa apenas hay dinero para pagar el carburante y los trajes de baño de la hija, comprados, cuando se puede, en los mercadillos.

En Londres, Adzo no ha tenido suerte. Una crisis de paludismo la postró tres días en la cama. Tras muchas dudas, el viernes, finalmente, pudo competir en la prueba de 50 metros libres. Llegó la penúltima, pero batió su récord personal. Estaba muy, muy contenta.

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