El mundo del deporte acaba de vivir otra tragedia. Apenas dos semanas después de que el futbolista italiano del Livorno Piermario Morosini no pudiera sobrevivir a un paro cardiaco, mientras jugaba un partido de la Serie B en Pescara, el nadador noruego Alexander Dale Oen corrió una suerte parecida, la peor de las posibles, mientras preparaba los próximos Juegos Olímpicos de Londres en una concentración que la selección de su país realizaba en la altitud de Flagstaff, en Arizona (EEUU).
Información publicada en la página 52 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 02 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los compañeros de Dale Oen se extrañaron de que tardara tanto en salir de la ducha después de la sesión de entrenamiento vespertina. Alertados los servicios médicos del equipo, entraron en el baño y se encontraron al nadador tendido en el suelo, víctima al parecer de un ataque al corazón. La ambulancia no tardó ni seis minutos en aparecer, pero pese a todos los esfuerzos, el nadador fue declarado muerto a las nueve de la noche del lunes pasado en un hospital de la ciudad.
HÉROE EN NORUEGA / Dale Oen, de 26 años, era un héroe en Noruega, y no solo por sus excelentes resultados, sino por la manera como elevó la moral de la población con sus éxitos días después de la terrible matanza de Oslo y la isla de Utoya, perpetrada por el fanático Anders Behring Breivik -que ahora está siendo juzgado-,
que se saldó con 77 muertos, la mayoría de ellos niños y adolescentes.
Dale Oen, que ya había sido el primer subcampeón olímpico noruego de natación en Pekín-2008 (100 metros braza), se encontraba en los Mundiales de Shanghái, donde tres días después de la tragedia nadó y ganó los 100 braza pese al enorme mazazo moral sufrido. El oro fue para el pueblo noruego. «En un momento como este, necesitamos estar unidos. Sé que todo el mundo en Noruega está ahora paralizado. Puedo sentir la emoción desde aquí, desde Shanghái, donde tenía la obligación de dar lo mejor de mí mismo y pensar en los que están en casa», dijo.
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, mostró ayer su pesar por la pérdida del apreciado deportista, con quien el político había coincidido en una reciente gala del deporte noruego. «Me dijo que había sido extraña la mezcla de sentimientos de ganar una medalla mientras recibía las trágicas noticias de Noruega. Pero la manera como manejó la situación, y las muestras de dignidad, cariño y compasión que tuvo, demuestran que no solo era un gran atleta sino una persona buena y cálida», aseguró Stoltenberg. «El deporte noruego ha perdido a un héroe, no solo por sus marcas sino por su manera de ser», agregó el presidente del Comité Olímpico Noruego, Borre Rognilen.
Dale Oen, nacido en la pequeña localidad de Oygarden, era un deportista muy activo en las redes sociales. El nadador hacía pocas horas que se había comunicado vía Skype con su familia. «Nada hacía prever que se podía encontrar mal», aseguró ayer el diario noruego Aftenposten. Además, el nadador escribió anteayer en su cuenta de Twitter un mensaje lleno de optimismo: «Me quedan solo dos días en la concentración de Flagstaff. Entonces será el momento de volver a la ciudad más bonita de Noruega, Bergen».
MUCHOS CASOS / La muerte del nadador noruego pone de nuevo sobre la mesa el problema de las muertes súbitas en el deporte. Una plaga que ha afectado sobre todo a futbolistas, con casos en los últimos 10 años de los españoles Puerta y Jarque, el húngaro Feher, el camerunés Foé y el brasileño Serginho.