Madrid sería la ciudad perfecta para albergar la final de la Copa del Rey a finales de mayo entre el Barça y el Athletic. Madrid está cerca de Bilbao (ni 400 km) y no muy lejos de Barcelona (poco más de 600 km) además de estar perfectamente comunicada por todas las vías: tren de alta velocidad, avión y coche particular o autobús. Madrid sería la ciudad perfecta porque el estadio Santiago Bernabéu es el segundo de mayor aforo del país tras el Camp Nou, la casa del Barça, y permitiría, por lo tanto, una marea de aficionados vascos y azulgranas para poner el punto final a la temporada del fútbol español. Pero hasta el lunes no se conocerá la sede.
Información publicada en la página 44 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 10 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
También se desconoce la fecha de la final. Podría ser el domingo 20 de mayo, en caso de que el Barça no llegue a la final de la Champions, o el viernes 25. Pero el miedo escénico se ha apoderado del madridismo, de tal manera que le horroriza la posibilidad de asistir a otro triunfo azulgrana en su templo. El lunes, tras una reunión entre la federación española de fútbol, la organizadora de la final, y los dos clubs se fijará la sede del último partido del curso. Mestalla parece la única alternativa, sin descartar el Camp Nou.
OBRAS EN CHAMARTÍN / Por todas esas razones, el Madrid ya ha dejado dicho que hará obras en su estadio nada más acabar la Liga (13 de mayo), por lo que no tiene margen, ni ganas, para acoger la Copa. Ni siquiera el carácter real del anfitrión, el Rey Juan Carlos, modifica la opinión de Florentino Pérez. Minutos después de que el Barça eliminara al Valencia y abriera las puertas de la final, el club madridista alegaba que tenía que realizar obras de acondicionamiento en su estadio de manera inmediata, a pesar de que tiene casi tres meses para ejecutarlas, ya que no volverá a abrirse hasta mediados de agosto si es campeón de Liga para acoger la disputa de la Supercopa de España. Además, el Madrid alega que el Barça maniobró en la final del 2004, entonces era Joan Laporta el presidente azulgrana, para que el Camp Nou no acogiera el choque contra el Zaragoza en lo que supuso el final de los galácticos.
MÁS AFORO / Fue, sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona quien peleó por esa final hace casi ocho años a través de la empresa que gestionaba el Estadi Olímpic Lluís Companys. Fuentes federativas también confirmaron ayer que el Barça no interfirió en esa decisión y, además, ni el Zaragoza ni tampoco el Madrid solicitaron que el Camp Nou acogiera el partido. Ahora, falta saber la postura que adoptarán los dos clubs finalistas en la reunión del lunes.
Para ambos, aunque no lo digan abiertamente, Madrid sería el escenario adecuado para poder acoger el mayor número de aficionados posibles. En el último precedente, la final del 2009 en Mestalla, el Barça recibió 18.500 localidades (el 40% del aforo), las mismas que el Athletic mientras el 20% restante quedaba en manos de la federación. Si fuera en el Bernabéu, ese porcentaje aumentaría considerablemente.
LOS PITOS DEL 2009 / Es, sin embargo, el recuerdo de esa final del 2009 lo que más agita al madridismo y más sensibilizada tiene a la estructura diplomática que rodea al partido. Los silbidos que dedicaron, tanto la afición vasca como la catalana, al himno español cuando entró el Rey que lo hizo prácticamente inaudible desataron una tormenta política. En el instante en que apareció el monarca, acompañado por la Reina Sofía, la dirección de Televisión Española (TVE) conectó tanto con Bilbao como Barcelona para eludir la transmisión en directo del himno y de los pitos que lo silenciaban. Eso provocó la inmediata destitución del director de deportes de la cadena, Julián Reyes.
Ahora, en cambio, tanto Barça como Athletic desean un estadio con mayor capacidad. Hasta Josu Urrutia, el presidente del club vasco, ha expresado su voluntad de que la final se juegue en el Camp Nou, pendiente, por supuesto, de la opinión del técnico Marcelo Bielsa. El Barça, sin embargo, no pedirá oficialmente ser sede de la final. Ayer, por ejemplo, Gerard Piqué, el defensa azulgrana, retrató la opinión del vestuario. «Si la final de Copa se jugara en el Bernabéu sería bueno porque cabe más gente, pero no tengo ningún otro interés especial. Iremos donde nos digan», afirmó el defensa.
Mientras el Calderón acoge un concierto de Coldplay (20 de mayo) y el Bernabéu tiene miedo escénico, el Barça solo quiere una cosa. «Se juegue donde se juegue, lo importante es llevarse la Copa», contó Piqué.
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