Anoche el Málaga comenzó a acariciar la fase de grupos de la Liga de Campeones después de ganar en la ida de la previa al Panathinanaikos en una noche histórica en su debut entre la élite del fútbol continental (2-0). El conjunto de Pellegrini marcó los dos goles en la primera y supo mantener el resultado en una segunda mitad marcada por la tensión, la presión visitante y el cansancio andaluz. Caballero evitó el gol en los peores momentos del equipo. El Málaga acudirá a Atenas sin haber encajado un gol, en otro éxito del grupo cuando la viabilidad económica de la entidad se juega a doble partido.
Información publicada en la página 306 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 23 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Era una noche mágica en una abarrotada Rosaleda, expectante ante este histórico partido. El Málaga se enfrentaba a un Panathinaikos curtido en la competición europea. Pellegrini esperaba que sus jugadores dieran todo en su estreno en la mejor competición de Europa. Se jugaban el prestigio, pero también el futuro económico en una entidad presidida por el jeque Abdullah Al-Thani, el propietario, que decidió hace unos meses dejar de invertir en el vestuario blanquiazul. Hace un año se gastó unos 60 millones para jugar entre los mejores, pero este verano el técnico local no ha recibido ningún refuerzo, solo ha visto salidas: la de Cazorla, Rondón, Mathijsen y Apoño. Por eso, los jugadores esperan eliminar a los griegos para asegurarse al menos nueve millones por entrar en la Champions.
Los espectadores notaron enseguida que sus futbolistas salieron alcésped con hambre, con ganas de sorprender a un rival más habituado a jugar entre la élite. El Málaga dominó el balón desde el inicio. No permitió que los griegos se acomodaran en el campo. A pesar de las ausencias, el Málaga comenzó a tocar con confianza y mucho desparpajo, como el de Fabrice, de 16 años, una joya del Mallorca que ha llegado a La Rosaleda de la mano de Manel Casanova, el director de la Academia.
GOL PARA ENMARCAR / Tras unos primeros disparos lejanos de Eliseu, el primer gol andaluz llegó a balón parado. Demichelis marcó tras recibir el balón de Weligton (m. 17). El Panathinaikos no reaccionó y siguió demasiado agazapado atrás, convencido de que la eliminatoria se decidirá en su campo la próxima semana. El Málaga siguió apretando, gustándose, tocando y tocando. El segundo gol local fue espectacular, para enmarcar. De Champions. Marcó Eliseu, que puede irse al fútbol portugués, tras una preciosa acción entre Monreal, Isco, taconazo de Maresca y perfecta definición de Eliseu (m. 34). Fue el premio a su mejor juego.
El Panathinaikos comenzó a crear cierto peligro y aproximarse a Caballero tras el descanso. Había cambiado el guión. El Málaga se escondía para contraatacar con peligro y los griegos intentaban acortar distancias en el marcador. El grupo de Pellegrini, agotado, también bisoño y angustiado, pasó unos minutos críticos. Pero allí estuvo Caballero, que evitó el gol visitante.