Un gol de Ramos en la primera mitad fue suficiente para que el Madrid doblegara a un errático Getafe, que distó mucho de aquel equipo que venció al Barcelona y que ayer no dio con la tecla para plantarle cara a su rival (0-1). Tampoco ayudó el árbitro, que no vio unas claras manos de Pepe tras un disparo de Diego Castro. El Getafe no disparó una sola vez entre los tres palos de la portería de Casillas y permitió que el Madrid dispusiera de múltiples ocasiones, que Moyá se encargó de desbaratar.
Ni el intenso frío, ni el fuerte viento, ni un Getafe demasiado temeroso impidieron que el Madrid rompiera la tradición ante un rival especializado en dar buena cuenta de los grandes. Después de seis jornadas sin perder, el equipo del sur de Madrid chocó con un enemigo que salió dispuesto a cerrar la noche con uno de esos triunfos basados en el oficio y, cómo no, en una efectividad de la que ayer no hicieron gala.
Una vez más se demostró que cuando Mourinho pone en el campo a jugadores con jerarquía para tocar al balón y asociarse, las cosas resultan más cómodas. Solo Lass se salía de ese círculo de confianza formado por Xabi Alonso, Özil, el recuperado Kaká y Ronaldo. Con ese dibujo y con Benzema cayendo a ambas bandas, el Madrid no tuvo grandes problemas para superar a un equipo escaso de agresividad y que jugó con fuego con una defensa adelantada, que sirvió en bandeja las peligrosas salidas del conjunto blanco.
El Getafe tuvo la primera ocasión a los cuatro minutos en un centro de Valera desde la derecha que tocó Diego Castro y que acabó en un remate alto de Barrada. A partir de ahí, el partido fue del Madrid, que no tuvo que esperar mucho para mandar en el marcador. Lo hizo en un saque de esquina lanzado por Özil desde la izquierda que Ramos, el mejor jugador sobre el césped junto con Moyá, cabeceó con potencia (m. 18). El tanto no trajo la reacción del Getafe, que siguió temeroso. Esperó atrás y permitió que el Madrid controlara el choque sin sobresaltos. Las llegadas de los blancos se sucedieron sin que se apreciara demasiada resistencia azulona. Moyá tuvo que lucirse en una falta lanzada por Ronaldo (m. 34). Poco después llegaría la segunda ocasión de los locales, en un disparo de Casquero que salió fuera (m. 39).
La segunda mitad trajo una mejor disposición por parte del Getafe, que pareció más activo y con una ligera mejoría ofensiva. Sin embargo, esas buenas intenciones duraron muy poco porque el Madrid volvió a controlar el balón y a llegar con peligro. Un disparo de Ronaldo lo atrapó Moyá con apuros por el extraño que hizo el balón debido al viento (m. 59). Dos minutos después, el meta del Getafe volvió a salvar a su equipo en un remate de Benzema.
Con el Madrid indultando a su rival, llegó una de las jugadas del partido. Fue un disparo de Diego Castro que Pepe desvió con la mano dentro del área. Un penalti claro que no concedió el árbitro y que el defensa madridista convirtió en otro número circense al pretender dar a entender que el balón le había dado en el estómago (m. 71). Luego Moyá, el héroe de la noche, volvió a salvar a los suyos en una remate franco con la izquierda de Higuaín (m. 77).
El Madrid terminó sufriendo y pidiendo la hora. Moyá subió a rematar un saque de esquina que puso un nudo en la garganta en la defensa blanca, que solo pudo respirar con el pitido final.
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