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El Madrid ha sumado su segunda victoria en cinco jornadas de Liga, pero la imagen que ha mostrado en Vallecas impide anunciar que haya mejorado sus prestaciones. Le ha salvado, como siempre, su eficacia. Un gol de Benzema (m. 12) y otro de Cristiano de penalti (m. 68) han maquillado la oscura actuación de los blancos. El Rayo, más alegre y atrevido, ha merecido más, pero ha quedado condenado por su falta de remate.
Cristiano habrá aliviado su tristeza, pero Iker Casillas sigue sin celebrar los goles. Las imágenes han vuelto a captar al portero con la crispación de los últimos tiempos por la inseguridad que vive en el área. Ha evitado un gol de Delibasic con una gran parada, pero Xabi Alonso ha impedido otro en la misma jugada bajo los palos, y Arbeloa ha dado otro susto al meta en una pésima cesión.
El gol de Benzema ha permitido al Madrid jugar con su estilo favorito: defender y salir al contrataque. Cada rechace defensivo acababa con una escapada de Di María o de Cristiano hacia el área rayista, mientras el once local trataba de hilvanar el juego con pases. El Rayo ha mejorado tras el descanso y su presión ha sido más efectiva, sin que eso se haya traducido en claras ocasiones. Mourinho ha dado entrada a Özil para controlar un poco el juego, pero casi de inmediato ha colocado a Khedira para reforzar la defensa.
El gol de Cristiano ha sentenciado el duelo, pero sin llegar a desanimar al Rayo, que ha acabado otra vez (como el año pasado), en inferioridad numérica con la expulsión de Casado en el tiempo añadido.