El base del Real Madrid Sergio Rodríguez (izquierda) entra a canasta ante el esloveno del Barça Erazem Lorbek. ALBERTO MARTÍN | EFE
El Madrid ha propinado una paliza al Barça Regal en el tercer partido de la final de la Liga Endesa (85-59). Una verdadera demostración de fuerza que puede tener un peso psicológico de cara al próximo duelo, que también tendrá lugar en el Palacio de Deportes de la Comunidad el miércoles. La ventaja del Madrid ha llegado hasta la cota de los 31 puntos (76-45) en el inicio del último cuarto, cuando el naufragio de los azulgranas era antológico.
La sonrojante derrota del Barça se ha cimentado en un segundo cuarto pésimo (21-9), incapaz el cuadro de Xavi Pascual de contener la sangría que ha causado Reyes (10 puntos sin fallo y 6 rebotes). Navarro, de nuevo, era el único que estaba a la altura, pero su delicado estado físico obliga a dosificar su presencia. El alero había salido esta vez en el quinteto titular y ya no apareció en el epílogo del duelo cuando todo estaba resuelto. Entre él y Mickeal, quien, desquiciado, se ha ganado una técnica y una falta antideportiva, han aguantado el pulso del primer cuarto. El 5-7 del minuto 3, sin embargo, ha sido la mayor ventaja del Barça. La última, antes de la ventolera local.
La superioridad blanca ha sido aplastante en todos los aspectos, hasta humillar a un Barça que tanto le había acomplejado en los últimos años. Los porcentajes de acierto en el tiro han sido bajísimos y el dominio del rebote no ha tenido color: el Madrid ha obtenido más del doble (48-23). Si el segundo cuarto ha anticipado la victoria blanca, en el tercero (23-10 de parcial) ha continuado el festival del Madrid ante una parroquia enardecida por ver humillados a los azulgranas. Pascual reservó del sonrojo a Navarro, Mickeal, Ndong y Huertas, ahorrándoles minutos ante el cuarto enfrentamiento,