• Jueves 23 mayo 2013, 21:32 h

elPeriódico.com

Estopa

Registrarse | Identificarse

El Trofeo Joan Gamper | La presentación del equipo

«Tu lucha es nuestra fuerza»

Tito ensalza el valor de Abidal como símbolo del Barça en una noche llena de emociones y nostalgia

Martes, 21 de agosto del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
DAVID TORRAS
BARCELONA

En medio de la fiesta del Gamper y del irrelevante marcador en una noche de niños (0-1), en medio de la nostálgica admiración que sigue levantando el dream team 20 años después de Wembley y de la ilusión que volvió a provocar el Barça de hoy, en medio de la voz firme y serena de Tito, el Camp Nou sintió un cosquilleo incomparable cuando apareció una figura que nadie esperaba. No era Song, el último en llegar. Era Eric Abidal, vestido de futbolista, lo que no ha dejado nunca de ser, sonriendo con esa sonrisa que no ha perdido ni en los peores momentos, feliz, casi avergonzado por tanto cariño, medio escondiéndose cuando Vilanova le habló directamente y fue como si le hablaran todos los culés: «Estoy muy contento de que Abidal nos acompañe hoy y esté aquí con nosotros. Si te ves fuerte y con ganas, te esperaremos el tiempo que haga falta. Tu lucha es nuestra fuerza, que lo sepas».

PUESTA DE LARGO. Arriba, Tito Vilanova junto a Abidal con Mascherano; A la izquierda, el saludo de Koeman y Tito, en pleno discurso. Debajo de estas líneas, Messi aplaude a la afición. JORDI COTRINA

Mover la secuencia hacia la izquierda Mover la secuencia hacia la derecha
PUESTA DE LARGO. Arriba, Tito Vilanova junto a Abidal con Mascherano; A la izquierda, el saludo de Koeman y Tito, en pleno discurso. Debajo de estas líneas, Messi aplaude a la afición.
PUESTA DE LARGO. Arriba, Tito Vilanova junto a Abidal con Mascherano; A la izquierda, el saludo de Koeman y Tito, en pleno discurso. Debajo de estas líneas, Messi aplaude a la afición.
PUESTA DE LARGO. Arriba, Tito Vilanova junto a Abidal con Mascherano; A la izquierda, el saludo de Koeman y Tito, en pleno discurso. Debajo de estas líneas, Messi aplaude a la afición.
PUESTA DE LARGO. Arriba, Tito Vilanova junto a Abidal con Mascherano; A la izquierda, el saludo de Koeman y Tito, en pleno discurso. Debajo de estas líneas, Messi aplaude a la afición.

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 308 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 21 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

VOLVER A JUGAR / En un Barça que ha hecho posible lo imposible, no hay mejor símbolo que Abidal, dispuesto a derrotar por segunda vez al peor enemigo después de que el pasado abril recibiera un trasplante de hígado. Anoche ya dio un primer paso, y se vistió por primera vez de corto en lo que es un preámbulo de lo que se le ha metido en la cabeza. Quiere volver a jugar y no descarta poder hacerlo a principios del 2013. «Sabemos que es muy difícil pero él está luchando con todas sus fuerzas, y quién sabe si en enero o febrero...», ya había dicho Sandro Rosell antes de esa emocionante aparición.

Después de ese gesto de Abidal, de esa esperanzadora alegría que desprende, todo los demás fue un acompañamiento. En los nuevos tiempos, el Gamper ha perdido el aire nostálgico de otras épocas, cuando los culés acudían sin falta a esa primera cita de sofoco y bocadillo, y a la que seguía el precipitado juicio de lo que les esperaba: el «ja tenim equip» o el «aquest any tampoc». Era una noche, o dos, en la que era fácil que desfilaran unas cuantas caras nuevas en lo que a menudo era un signo de que las cosas no habían ido bien en la temporada anterior y había mucho que cambiar. El Gamper ya no es lo que era y, en el fondo, cada año hay que meterlo con calzador para no romper la tradición, entre Supercopas y con la Liga en marcha, un aliciente menor en medio de un montón de grandes retos y hazañas.

PENSAR EN LA SUPERCOPA / Las caras que más ilusionan siguen siendo las de siempre, caras conocidas, simbolizadas en la de Leo Messi, el ídolo eterno que, curiosamente, irrumpió en un Gamper (2005) cuando nadie le esperaba. «Tú no lo podrás poner, déjame a ese pequeño diablo», le dijo Capello, invitado a la cita con la Juventus, a Rijkaard en el túnel de vestuarios. Pero aquel diablo, de 18 años, ahí se quedó y desde esa noche no han dejado de ponerlo. De hecho, no hay quien se atreva a sacarlo ni que sea en el minuto 89.

Anoche, Messi solo salió a saludar, lo que siempre es una mala noticia porque a Leo merece la pena verle ni que sea calentando. En medio de la ovación de la noche, como siempre, salió con gesto serio, el que pone cuando no juega. Pero el jueves sí lo hará. Vaya sí lo hará.

KOEMAN Y STOICHKOV / La noche, eso sí, tuvo otras emociones. La nostalgia la pusieron un grupo de cuarentones, con algo de barriga, pero que hicieron revivir a muchos los mejores años de su vida, los que precedieron a esta época de gloria. El origen de todo, que diría Guardiola, que también podía haber estado a su lado si no fuera porque anda con su nueva vida en Nueva York. Tampoco estaba el padre de la idea, Johan Cruyff, que anda tan tranquilo por el Muntanyà desde donde bajó hace dos años para devolver la insignia de la presidencia de honor que a esta junta tanto le disgustaba. Desde entonces, no ha vuelto al Camp Nou.

No fueron los únicos que faltaron (Laudrup, por ejemplo, está en Swansea donde acaba de debutar ganando 0-5), pero los que vinieron recibieron un nuevo reconocimiento, y van unos cuantos, por lo que fueron y siempre serán. Los pioneros, los que acabaron con una maldición y convirtieron Wembley en un santuario que el Barça de Guardiola volvió a conquistar con menos suspense y menos agonía que aquel 20 de mayo del 92 cuando Ronald Koeman empezó a reescribir la historia de un club que a partir de ese instante echó a caminar por otro camino.

«Los héroes de Wembley», gritó Manel Vich, y bajo los focos aparecieron Zubizarreta, Busquets, Cristóbal, Serna, Amor, Nadal, Eusebio, Bakero, Goikoetxea, Juan Carlos, Ferrer, Stoichkov y Koeman, los dos más aplaudidos. Un dream team al que siguió otro, con dos recién llegados, Alba y Song, y que volvió a desfilar entre la admiración de la gente, listo para empezar de cero y, como dijo el capitán Puyol, «seguir haciendo historia».

Un dream team moderno, heredero del que conquistó Wembley por primera vez, que ha cambiado de guía, Pep por Tito («gràcies i sort nanos, us ho mereixeu», fue su mensaje a su amigo y a Keita), pero que mantiene vivo el mismo espíritu. Las ansias de seguir luchando y la alegría que simboliza Abidal.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado