Ni a los penaltis le gana el Manchester United al Barça. Ni siquiera en un amistoso en Suecia. Ni teniendo un penalti en el tiempo reglamentario (Valdés se lo paró muy bien a Rooney) ni en la tanda al mejor de tres lanzamientos, donde Pinto se lo detuvo a Young mientras Nani lo estrelló antes en el larguero y Xavi y Piqué certificaron la solvencia azulgrana desde los 11 metros. No pierde el Barça de Tito ni en París, ni en Gotemburgo. E Iniesta, algo que ya es habitual, juegue el partido que juegue, volvió a ser elegido el mejor de la noche.
Xavi transforma el primer penalti de la tanda y hace inútil el intento de De Gea, el portero del Manchester United, ayer en el estadio Ullevi de Gotemburgo. PACO LARGO
Información publicada en la página 312 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 09 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hay cosas que no cambian nunca, ni que hayan pasado tres años de Roma o uno de Wembley. El Barça tuvo el balón; el United corrió desesperadamente detrás de un objeto redondo al que apenas vio. Todo sigue igual, con Tito en el banquillo, y Ferguson, el viejo zorro, a quien el
Barça de Guardiola le privó de conquistar dos Champions.
LOS NERVIOS DE TELLO / De nuevo Tito apostó por el 4-3-3. No ha hecho ni una sola concesión el técnico a otro modelo táctico en estos cuatro primeros amistosos. Con Alexis abierto en la banda derecha y Tello, un nervioso Tello, y no por el penalti que le pitaron en el último minuto de la primera mitad, en la izquierda. Con Messi e Iniesta combinando por el corazón del centro del campo, con esa pasmosa naturalidad que da la sensación, sea un bolo veraniego en Gotemburgo o en la final de la Champions en Wembley, de que están jugando en el jardín de su casa.
En el United, Ferguson salió con todo (Rooney, Valencia, Young, Scholes, Vidic, Ferdinand...). En el Barça, Tito apostó, de nuevo, por Sergi Roberto, un jugador tan natural que hace el fútbol sencillo a ojos del espectador. Lo ves en el campo y piensas que cualquiera lo podría hacer sin ningún esfuerzo. Sin Villa y Fontàs, descartados por el entrenador, el Barça dominó la primera mitad, pero le faltó el gol. Cuando mejor jugó, emergió De Gea o la falta de puntería en un equipo en rodaje, con pocos días de entrenamiento aún.
VALDÉS PARA UN PENALTI / En el ocaso del primer capítulo, un delantero (Tello) demostró que no sabe defender en su área. Nani hizo un poco de actor, pero el joven impetuoso del
Barça ayudó con una mala decisión en un penalti que sirvió, al menos, para comprobar que Valdés también los sabe parar. Excelentes reflejos y cuerpo felino para repeler el disparo de Rooney, atormentado cada vez que ve al Barça, y horrible remate posterior del delantero con la pierna izquierda. En la segunda mitad, Tito removió todo el equipo para dosificarlo, consciente de que la Liga está a la vuelta de la esquina y la Supercopa, el primer gran desafío con el Madrid, también.
MESSI, SUSTITUIDO / Hasta la estrella argentina entró en ese carrusel de cambios que permitió ver al único fichaje realizado por el Barça: Jordi Alba. Con Messi mirando el partido desde la grada junto a Iniesta, el tono futbolístico descendió, como es natural. Y terminó siendo la noche de los porteros: Valdés ya había parado un penalti, Pinto tuvo dos actuaciones destacadas en el segundo capítulo del amistoso y De Gea hizo todavía más de goma su larguirucho cuerpo para evitar el gol de Alexis y luego de Pedro, agonizando la noche sueca sin el fútbol que se había visto al inicio.
Con la gente disfrutando más del espectáculo exterior -no todos los días se ve tan de cerca en Suecia a genios como Messi, Iniesta, Xavi y compañía-, el juego entró en una lógica trayectoria descendente, mientras Tito aprovechaba para hacer algunas pruebas. Puso al inicio de la segunda mitad a Afellay de falso nueve, pero rápidamente reubicó en ese lugar sagrado de Messi a Cesc. El dibujo es intocable, las piezas también. Y así, poco a poco, sigilosamente, el Barça de Tito va tomando el mismo aire que tenía el Barça de Guardiola.