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Es evidente que el fútbol nunca será la estrella de los Juegos Olímpicos, un acontecimiento en el que lucen más deportes como el atletismo, la natación y la gimnasia, pero el deporte rey siempre tiene un simbolismo especial. Por esta razón, Gran Bretaña no dejó escapar la oportunidad de formar una selección para la ocasión. Por primera vez desde 1960, el Reino Unido participa con un equipo unificado en unos Juegos.
Giggs, en un choque disputado con la selección de Gales frente a San Marino en el 2007. REUTERS / EDDIE KEOGH
Información publicada en la página 314 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Capitaneada por el veterano Ryan Giggs, la selección se juega hoy en Cardiff el pase a los cuartos de final ante Uruguay, el bloque comandado por Luis Suárez, al que le espera un calvario en Gales. El delantero del Liverpool, que tuvo un conflicto con Evra, el lateral francés del Manchseter United, es el enemigo público del fútbol británico en estos días.
La gestación del equipo anfitrión no ha sido fácil. El conjunto unificado llevaba 41 años sin competir (desde la fase de clasificación de los JJOO de 1972) y no figuraba en una cita olímpica desde Roma-60. Muy lejos quedan aquellos orígenes de la disciplina, cuando Gran Bretaña ganó dos oros en fútbol en los Juegos de 1908 y 1912, hace justo un siglo.
LOS TEMORES DE ESCOCIA / Ahora, después de cinco décadas, los anfitriones afrontan un desafío histórico que ha levantado muchas críticas y recelos. En fútbol, Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte compiten por separado. Son federaciones reconocidas por la FIFA. Sin embargo, en los Juegos funcionan como un único bloque. Irlanda del Norte y Escocia se negaron desde el inicio a formar parte de un conjunto unificado. «No debemos caer en eso. Si lo hacemos, puede que jamás haya una selección de Escocia. A la FIFA le encantaría fundir los cuatro países en uno», dijo el exseleccionador escocés Craig Brown.
Los temores eran mayúsculos y Joseph Blatter tuvo que enviar un documento dando el visto bueno a la selección olímpica británica, con el compromiso de que se mantendrían las federaciones independientes de sus componentes. El acuerdo histórico llegó en junio. La federación de Gales fue la más receptiva, sobre todo por la presión de Ryan Giggs. «Jamás podré quitarme la espina de no estar en una Eurocopa o en un Mundial. Soy galés y me siento orgulloso de serlo, pero estoy encantado de participar en los Juegos. Era la oportunidad de participar en el acontecimiento deportivo más grande del mundo», explicó el astro del United.
Giggs, que cumplirá 39 años en noviembre, se retiró de la selección galesa en el 2007. Ante los Emiratos Árabes se convirtió en el futbolista más veterano en marcar en unos Juegos. Con el 11 a la espalda y el pelo ya canoso, hoy intentará llevar a su selección a los cuartos. A los británicos les basta el empate ante Uruguay.
El exjugador Stuart Pearce dirige la selección olímpica, que cuenta, además de Giggs, con otros cuatro galeses: Ramsey (Arsenal), Bellamy (Liverpool), Allen y Taylor (Swansea). Gareth Bale renunció por una misteriosa lesión, aunque ha jugado partidos de pretemporada con el Tottenham. Los otros 13 jugadores son ingleses, aunque los técnicos no lo han puesto fácil. La Premier empieza una semana después de la cita olímpica. «Para mí los Juegos son para el atletismo», dijo Wenger.
POLÉMICA CON EL HIMNO / Pese a ser una formación histórica, que quizá no se vuelva a repetir jamás, la expectación por el fútbol no es muy alta en los Juegos. Los diarios británicos se han centrado más en la polémica de los himnos. Bellamy, Giggs y Allen permanecen siempre en silencio cuando suena el God save the Queen. «Es una cosa personal que deben respetar. Luego, en el campo, todos tiramos en la misma dirección», tuvo que justificarse Giggs. No son los únicos. En el equipo femenino, tampoco lo cantan las escocesas Ifemoa Dieke y Kim Little.