Conmocionado el Barça por aquella caída que dejó a Puyol con el codo izquierdo desgarrándose sobre el césped de Lisboa, apenas se reparó en la vuelta de Iniesta, que solo jugó 18 minutos. No le dio tiempo para nada en el estadio Da Luz, inquietos como estaban todos por el dolor del capitán y con el partido resuelto. Pero volvió el mejor jugador de Europa, según la UEFA. Volvió el mejor de la Eurocopa después de que una lesión muscular le haya tenido cuatro partidos de baja. Un período en el que la fe de Tito Vilanova en Cesc ha terminado obteniendo la recompensa deseada. Cuánto más le han criticado al exjugador del Arsenal, dudando de su encaje en el dibujo académico, más tozudo se ha puesto el técnico. Y siete meses más tarde, Cesc se reconcilió con el gol, primero en Sevilla, después en Lisboa.
Información publicada en la página 49 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ahora llega Iniesta, fresco, con la magia de siempre, y Cesc se ha hecho fuerte en esa posición mentirosa de interior izquierda. Mentirosa porque no es interior ni tampoco zurdo, mentirosa porque vive más cerca del área, doblando muchas veces las posiciones con Messi. Leo se viene un poco más atrás para tener una panorámica del campo, desorientando a los centrales, atrayendo defensas como si fueran niños en busca de golosinas a la salida del cole, abriendo los espacios para que irrumpa el anárquico Fàbregas desde atrás como si aún estuviera cabalgando por las praderas inglesas de la añorada Premier.
Solo un partido juntos
A Tito, que se ha quedado sin defensas para el clásico, se le presenta ahora el dilema: ¿renuncia a un extremo, algo innegociable en estos 10 primeros partidos suyos ya que siempre ha jugado de salida con el 4-3-3, y sienta a Alexis, Tello, Villa o Pedro? ¿O abre la puerta a la cohabitación entre Iniesta y Cesc con lo que el dibujo tradicional queda modificado? Todo lo que le falta atrás, le sobra en el centro del campo y en el ataque. Hay alarmante escasez de centrales, pero, excepto Thiago, tiene a todos los interiores a punto, además de los delanteros. No es casualidad, por ejemplo, que Iniesta y Cesc solo hayan compartido titularidad un partido (Osasuna) de los 10 jugados.
Piqué aprieta
Ahora, sin embargo, la figura de Cesc, cuestionada hace semanas, ha adquirido más fuerza porque se ha reencontrado con el gol (tres en dos partidos) y porque Tito le ha dado mucha continuidad, coincidiendo con la lesión de Iniesta, ya que ha sido titular en ocho partidos. Solo se ha perdido dos. ¿Cuales? Los dos clásicos de la Supercopa. Mientras el técnico resuelve ese dilema, Piqué no descansa.
El central, el único puro que le queda a Tito porque no ha dado ni un minuto a Bartra y Fontàs, tiene difícil jugar el domingo, pero no se desanima. Ayer, la plantilla tenía día libre, pero Piqué acudió mañana y tarde a la ciudad deportiva de Sant Joan Despí trabajando al máximo (hace 15 días de su lesión en el pie izquierdo) con el objetivo de llegar al clásico. Aún cojea. Aún le duele ese pie. Aún cree, sin embargo, que podrá llegar. Acabada la sesión vespertina, el defensa acudió luego discretamente a la presentación del fútbol base del Barça. «Este es el futuro del FCB!», tuiteó luego. El presente es él.