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La situación azulgrana

Kocsis vuelve a casa

Hungría logra, con ayuda del Barça, que las cenizas del mito reposen en la catedral de Budapest junto a las de Puskas

Viernes, 21 de septiembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA

Hungría está feliz. Budapest, eufórica. Sus polémicas autoridades, no siempre admiradas, han liderado una vieja ilusión que ha provocado un maravilloso tsunami de felicidad y nostalgia. La urna con las cenizas, exhumadas el pasado 25 de junio en el cementerio de Montjuïc, del mítico goleador Sandor Kocsis empezaron a recibir ayer cumplido homenaje y cariño del pueblo húngaro, a las puertas de la basílica de San Esteban, de la capital húngara, donde la familia del hombre que pasó a la historia como 'cabeza de oro' verá cumplido uno de sus sueños: volver a Hungría y reposar junto al otro mito húngaro, Ferenc Puskas. Y a todo ello ha contribuido, y mucho, el Barça, que, pese a contar mañana con la siempre delicada y tensa asamblea de compromisarios, estará presente hoy en el homenaje con una nutrida representación, encabezada por su presidente Sandro Rosell, y de la que participarán, entre otros, Charly Rexach, José María Fusté, Luis Suárez y el senador de CiU, Josep Maldonado, de la Agrupació Barça jugadors.

Kubala, entre otros exjugadores del Barça, lleva el féretro de Kocsis. ARCHIVO

1953 33 Kocsis cabecea uno de los seis goles con los que Hungria derrotó a Inglaterra en el estadio de Wembley. AP

1953 33 Kocsis cabecea uno de los seis goles con los que Hungria derrotó a Inglaterra en el estadio de Wembley. AP

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Información publicada en la página 50 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 21 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

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AQUELLA FINAL PERDIDA / Desde que los soviéticos invadieron Hungría, en octubre de 1956, el fútbol húngaro vive de recuerdos. Llevan ya muchos años tratando de recuperar su memoria histórica que, cómo no, pasa por lo que ellos denominaron, en los años 50 y 60, el 'Aranycsapat' (el equipo de oro). Un conjunto que, dirigido por Gusztáv Sebes, se pasó todos aquellos años sin perder y que, dolorosamente, cayó, tras 32 partidos invicto, en la final del Mundial-54 en el estadio de Wankdsorf, el maldito campo de los 'postes cuadrados', ante Alemania (3-2).

Aquel equipo, muchos de cuyos componentes (Sandor Kocsis, Ferenc Puskas y Zoltan Czibor entre otros) aprovecharon un viaje de Copa de Europa a Viena para desertar y buscarse la vida en el fútbol continental, fue uno de los más grandes que ha existido nunca. Y, sí, su descomposición dejó a Hungría sumida en la más absoluta de las miserias deportivas. De ahí que desde el presidente de la República parlamentaria de Hungría, Janos Ader, conservador y grandísimo aficionado al fútbol, hasta el alcalde de Budapest, István Tarlós, haya movido todo lo removible para, ayudados por el Barça, sus veteranos y Josep Maldonado, de la Agrupació Barça Jugadors, lograr que el último de los 'magiares mágicos' repose en su país.

Todo empezó cuando Ku Lajos, dicen que un auténtico loco del fútbol húngaro, apasionado de la vieja 'Aranycsapat', creó una fundación para convertir el recuerdo de aquellos mitos, de nombres legendarios como Grosics, Buzánsky, Lorant, Lantos, Boasik, Zakarias, Budai, Hidegkuti, Puskas, Czibor, Szusza, Toth y, cómo no, Kocsis, en las nuevas columnas de un renacido fútbol húngaro, que quería y debía cimentar su resurrección sobre aquel maravilloso conjunto. Y ahí nació la 'Fundación del Equipo de Oro', cuya primera intención, en las Navidades pasadas, fue conseguir que el único ídolo que no reposaba en sus tierras viese cumplida su ilusión.

«Lajos me dejó impresionado la primera vez que hablamos», explica Sandor Kocsis, reconfortado con la idea y visiblemente emocionado. El único hijo del desaparecido Kocsis, muerto a los 49 años, víctima de una horrible enfermedad que, dicen, le hizo protagonizar un gesto de desesperación cuando pasaba sus últimos días en la séptima planta de un hospital de Barcelona, se siente feliz de ver feliz a tanta gente. Arropado en Budapest estos días por 18 familiares, entre los que no está su madre, Alicia, de 87, ya muy débil, Sandor se pasea orgulloso por Budapest con su esposa Lola, sus hijos Sandor y Alexandra, y sus hermanas Agnés (Inés) y Alicia.

«Lajos estaba loco por que que las cenizas de papá regresasen a Budapest. Y yo, que siempre había oído a papá decir que le gustaría volver algún día a Hungría, creí que era el momento de cumplir su sueño. Sé que estará muy orgulloso y, quién sabe, igual diga, de aquella manera tan discreta que tenía de expresarse, algo así como 'qué pillos, lo han conseguido'. Eso me haría muy feliz».

Ni que decir tiene que ni Sandor ni sus familiares dudaron en poner en marcha el homenaje, que está convirtiendo Budapest en una auténtica fiesta de felicidad y fútbol. «Aquí no hay nadie, nadie, como Puskas y Kocsis. Son los más grandes. Es más, solo ellos van a estar enterrados en la basílica de San Esteban. Eso da idea de lo que significa para este pueblo la figura de papá».

ÍDOLO TOTAL / «Lo adoran, pero no solo por el récord de goles con la selección (75 tantos en 68 partidos), por llevarlos a la gloria futbolística, por ser el único en lograr siete 'hat-tricks' con su selección, o por lo que era y representaba. También porque siempre enarboló su amor por Hungría», explica, desde Budapest, Maldonado, presidente de la Penya Azulgrana de Comarruga, donde posee un auténtico museo sobre Kocsis. «Bueno, es muy íntimo, pero, sí, estamos orgullosos de él y sirve para que no le olvidemos, aunque es difícil hacerlo por su gran generosidad».

PELÍCULA ÍNTIMA / La familia, ayudada por amigos e, incluso, por TV-3, ha preparado una película sobre su ídolo, film que será ofrecido hoy en el acto de homenaje al 'cabeza de oro'. «Sandor era», explica Josep María Fusté desde la capital húngara, «el menos húngaro de los húngaros que vinieron al Barça. Diferente, muy educado, nada presumido, prefería pasar desapercibido». «Yo solo diré que cuando Kocsis se levantaba para rematar de cabeza era como si alguien le mantuviese en el aire pendiente de varios cables», narra Charly Rexach, también en Budapest. «Yo solo he visto a Michael Jordan suspenderse en el aire como Kocsis», añade. «Era una delicia verlo jugar porque, además, todos hablan de su remate de cabeza y muchos olvidan que era uno de los pocos futbolistas capaces de matarte con la derecha o con la izquierda», sentencia 'Luisito' Suárez, también en Budapest.

Puskas y Kocsis juntos en una basílica para admiración de toda Hungría. Los héroes, otra vez en casa. Pies prodigiosos y cabeza mítica. El fútbol vuelve a unirlos.

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