La ambulancia que tal vez podía haber salvado la vida al centrocampista Piermario Morosini, de 25 años, fallecido este sábado en Pescara durante un partido de Segunda División, no pudo entrar inmediatamente en el campo de juego porque un vehículo de los guardias municipales obstruía el paso. Mientas la Federación Italiana de Fútbol ha suspendido todos los campeonatos para este fin de semana, lunes incluido, las primeras declaraciones de los testigos que habían afirmado que fue "imposible hacer nada por su vida", empiezan ahora a volverse más vagas y sutiles, a causa de los minutos de retraso de los servicios de emergencia.
El jugador, que en las imágenes televisivas se le ve mientras se cae e intenta levantarse varias veces hasta quedar inmóvil en el terreno, sufrió el percance en un momento en que no participaba en ninguna jugada. Tras algunos segundos de desorientación, en los que el árbitro no se percató inmediatamente de su caída al suelo, los médicos presentes le realizaron un largo masaje cardiaco hasta que el ex de la Nacional Under 21 fue transportado al hospital.
Según reflejan las imágenes de los numerosos vídeos realizados por el público externo al estadio, la ambulancia no pudo entrar inmediatamente en el campo de juego, porque un vehículo oficial obstruía el paso. Las imágenes muestran a los bomberos mientras rompen el vidrio de una de las puertas del coche, quitan el freno de mano y finalmente consiguen trasladar el vehículo del ayuntamiento y abrir el paso a la ambulancia. Sacándose responsabilidades de encima, Danilo Iannascoli, consejero delegado del Pescara, que jugaba contra el Udinese, ha respondido no saber lo que ha sucedido. "Se solo que la entrada en el campo de juego estaba obstruido por un coche”, ha dicho diplomáticamente a las televisiones, añadiendo que cuando Morosini fue instalado en la ambulancia “tenía los ojos abiertos". "Es una tragedia, no se qué decir", ha añadido, subrayando que "han sido momentos de una gran confusión, en lo que me ha parecido comprender que ha habido un retraso en los socorros". El portero del equipo local, Luca Anania, ha añadido que la camilla fue "llevada a mano por los compañeros del jugador hasta la ambulancia".
Desde su llegada al hiospital "el corazón de Morosini no ha latido ni una sola vez", ha explicado el jefe de cardiología del hospital Santo Spirito de Pescara, Leonardo Paloscia, que ha añadido no saberse explicar la causa de la muerte. "Lo dirá la autopsia", ha añadido, quitando hierro al posible retraso de la ambulancia: "Si hablamos de 30 segundos esta no puede ser la causa, porque el médico del Livorno ha practicado inmediatamente el masaje cardiaco". Paloscia, que se encontraba en el estadio en el momento del suceso, bajó hasta el césped cuando ya un médico practicaba el masaje cardíaco. "Desde que le ví hasta que interrumpimos la asistencia, no dio ninguna señal de vida", ha explicado, ilustrando que una vez en el hospital le fueron practicadas todas las técnicas conocidas, incluida la introducción de marcador de pasos. "Tiene que haber alguna causa anterior", apunta Paloscia.
Antonello Valentini, director general de la FIGC, anunció al cabo de poco la suspensión de todos los partidos previstos para el fin de semana, comenzando por el Milan-Genoa, que debía haber empezado a las seis de la tarde. El ayuntamiento de Pescara ha abierto una investigación para apurar eventuales responsabilidades en los socorros.