Tres de tres. El Barça Regal camina por la Euroliga con más placidez en la clasificación que solvencia demuestra en la pista. Superó este jueves al Besitkas en el Palau (72-60) y podría interpretarse por el marcador que incluso con facilidad. Pero sería un juicio equivocado. Hasta los últimos tres minutos, vivió con el aliento de su rival pegado al cuello (62-57) y sin garantías de que el partido no se le fuera a complicar. Salvó otro examen. Pero está aún lejos del nivel que se espera.
Ante Tomic, pívot del Regal Barcelona, defiende ante Gasper Vidmar, del Besitkas. ALBERT OLIVÉ | EFE
No acaba de encender el Barça el interruptor de su juego, por muchas ganas que le pone. Hay detalles esperanzadores que dejan entrever el potencial de algunos jugadores, es el caso de Jawai, el pívot australiano, capaz de entusiasmar a la grada con ese enorme corpachón y su tremenda explosividad. También prometen las acciones de Tomic, de los primeros jugadores azulgranas en ponerse en marcha. Pero después no hay continuidad en el bloque.
El Barça es muy académico. Trabaja con consistencia en defensa. Construye bien su trabajo en ataque. Pero le falta pegada y explosividad. Está en una línea estajanovista, en la que sin duda tiene mucho que ver el mal momento de Navarro (0 puntos en 18 minutos) y de Lorbek (6 puntos en 18 minutos) sus dos principales referencias.
Sin un papel protagonista del escolta de Sant Feliu y del pívot esloveno, el equipo baja en intensidad. Frente al Besitkas, campeón turco, aunque lejos del nivel de Fenerbahçe y Efes, el equipo de Xavi Pascual tuvo un perfil plano, roto solo en acciones puntuales. Anotó solo un triple (Huertas en el minuto 27), casi no pudo salir al contrataque y solo completó un par de acciones espectaculares.
Esa falta de pegada le complicó el partido al Barça, que se tuvo que encomendar al oficio de sus hombres altos vistas las enormes carencias que, hoy por hoy, presentan sus exteriores. Así las cosas, Pascual tampoco quiere arriesgar y se deja de inventos, limitando al máximo las rotaciones. Las víctimas son Sada (12 minutos), Abrines (1.52), Jasikevicius (6.30) y Rabaseda (6.46), seguramente tres de los jugadores que más se salen del guión, pero que también pueden hacer saltar por los aires un partido si se les deja.
El equipo optó por la opción ortodoxa, viendo la superioridad en centímetros y consistencia dentro de la zona. Y se encargó de alimentar con acierto a sus pívots para que la amenaza del Betiskas no se concretara, aunque hubo alguna fase del partido, en concreto antes del descanso, en la que el equipo de Estambul llegó a tomar mínimas ventajas en el marcador. Tomic y Jawai se encargaron de sacar partido de cada balón que les llegó con ventaja en la botella para sumar canastas.
Esa solvencia cerca del aro y la consistencia defensiva a lo largo del partido fue lo que permitió al equipo de Pascual llegar sin apuros al desenlace e incluso establecer su máxima ventaja en el tramo final de la mano de un inspirado Mickeal.