El Barça no ha acusado la sensación de provisionalidad que sienten todos los equipos en agosto, con el mercado de fichajes abierto y el inicio liguero encajonado entre dos parones de selecciones. Los resultados, con un pleno de victorias en la Liga, niegan, por otro lado, la temida (o esperada por algunos) merma de rendimiento del equipo con el cambio de entrenador.
Información publicada en la página 54 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
LA DEFENSA
Errores individuales que pasan factura
Tito Vilanova disfruta de un largo fin de semana (ayer concedió tres días de fiesta a los cinco jugadores del primer equipo que se han quedado en Sant Joan Despí) después de sentirse un entrenador de élite en la cumbre de técnicos convocada por la UEFA. Lo disfruta con la tranquilidad y la alegría de aguantar las inevitables comparaciones con Pep Guardiola. Ha cerrado la fase con un pleno que su antecesor logró una vez en cuatro temporadas de jefatura.
Apenas se observan diferencias en el despliegue del equipo. Tal vez llamen la atención los seis goles encajados. Pero cuatro de ellos llegaron en los duelos ante el Madrid en la Supercopa (los mismos que el año pasado) y tres de ellos procedieron de errores individuales directos (Valdés, Mascherano y Piqué, cronológicamente) de futbolistas muy fiables. Puyol, que podría reaparecer el próximo sabado en Getafe tras entrenarse con una máscara, y Adriano los compensaron con dos goles.
EL SISTEMA
Recuperar a Cesc o cambiar de dibujo
Defender es una tarea colectiva que implica a las demás líneas. Song ayudará a Busquets a reforzar la contención y aportará los centímetros perdidos. La construcción del juego no preocupa a Tito, más allá del papel que pueda o vaya a desempeñar Cesc Fàbregas.
La espectacular irrupción del excapitán del Arsenal en su regreso el verano pasado (cuatro goles en las cuatro primeras jornadas) fue frenándose hasta detenerse en seco: no marca desde febrero. Cesc achaca esa sequía a su difícil adaptación al puesto de interior, cuando los brillantes números que apuntó en el inicio los escribió jugando de mediapunta y falso delantero centro. Vilanova no está por la labor de recurrir al 3-4-3 para recuperar al mejor Cesc: cuando ha tenido que buscar recursos, ha optado por 4-2-3-1. La receta consistirá en la paciencia.
LA CAPACIDAD GOLEADORA
Viejos refuerzos para ayudar a Messi
Sin la aportación de Cesc, el ataque del Barça sigue gravitando sobre Messi. Sus compañeros le buscan en todas las jugadas, ya sea por la convicción de que nadie posee una capacidad definitoria como la suya, ya sea por la devoción hacia el delantero que ha batido récords históricos (73 tantos la pasada campaña), ya sea por el temor a recibir una bronca del astro, como más de uno ya ha experimentado en el vestuario.
Messi ha marcado la mitad de los goles del equipo, pero necesita refuerzos. Tito ya los tiene sin haber realizado ningún fichaje. Tiene a Pedro, que sufrió tres lesiones el año pasado y no fue el extremo eléctrico de antaño hasta el tramo final de la Liga; tiene a Villa, más añorado a medida que transcurría la temporada, y que anda en camino de recuperar pronto la titularidad. Y tiene a Alexis, que también cayó tres veces. El chileno parece sufrir una crisis de identidad similar a la de Cesc pero Vilanova está convencido de que en su segunda temporada responderá a las necesidades del equipo. El técnico rezará por la salud de todos ellos. Apenas son cuatro jugadores para tres puestos, mientras Tello y Cuenca deberían ejercer de revulsivos para partidos que se atasquen.