Manolo Preciado, de 54 años, murió de un ataque cardíaco en El Perelló, población muy cercana a Valencia, cuando se iba a convertir en el nuevo entrenador del Villarreal. El club amarillo le iba a presentar hoy en El Madrigal como cabeza visible del ambicioso proyecto deportivo de la familia Roig por ascender a Primera. Era el nuevo reto de Preciado, uno de los técnicos más queridos del fútbol español, por su sencillez, por su carácter abierto, por ser el gran amigo de los futbolistas y un loco del fútbol. El funeral de Preciado se celebrará esta tarde (16.30 horas) en la iglesia de los Padres Franciscanos, en Santander.
Información publicada en la página 58 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 08 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El coche fúnebre con el cadáver del entrenador cántabro abandonó poco antes de las dos de la tarde el tanatorio municipal de Valencia en dirección a Santander. Preciado falleció en la noche del miércoles en un domicilio de la playa de El Perelló como consecuencia de un infarto de miocardio. El cuerpo del técnico fue trasladado en la mañana de ayer al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde se le practicó la autopsia. El Racing ofreció instalar la capilla ardiente en El Sardinero, pero la familia declinó el ofrecimiento. Anoche se organizaron tres concentraciones espontáneas en El Molinón, El Sardinero y el Ciutat de Valencia. El inesperado fallecimiento de Preciado golpeó muy fuerte en el fútbol español, desde la concentración de la selección española en Polonia hasta Astillero, la localidad natal del preparador. Era un técnico muy querido entre los profesionales, una persona que superó con entereza la muerte de su mujer en el 2002; la de Raúl, su hijo pequeño, dos años después en un accidente de moto, y la de su padre hace un año.
PLANTÓN A PITERMAN / Preciado defendió los colores del Racing, Linares, Mallorca, Alavés, Orense y Gimnástica de Torrelavega y comenzó su periplo como entrenador en Tercera División en el último equipo en el que estuvo como futbolista en 1995 y con el que logró el ascenso. También subió al filial del Racing y dirigió al primer equipo santanderino hasta la llegada de Piterman. Le dejó plantado. Era una cuestión de orgullo.
Luego entrenó al Levante (al que ascendió a Primera), Murcia, Racing y Sporting, club donde hizo historia hasta su destitución. Ese día Preciado tuvo que animar a Vega Arango en la rueda de prensa de su adiós. Le sustituyó Javier Clemente, que ayer lloró desconsolado cuando le comunicaron el fallecimiento de su colega y amigo. «Lamento si hice algo mal, seré de este equipo toda la vida. Seré socio del Sporting hasta que me muera. Espero que todos ayuden al club», escribió hace una semana Preciado en su último tuit.