«¡Perico! ¡Perico! ¿Cuánto sacas a Miguel?». «¿Qué cuánto le saco? ¡Si va por delante!». «Las bajadas... es que me lanzo en las bajadas», comentaba Induráin al término de la 18ª marcha cicloturista Pedro Delgado, celebrada por los alrededores de Segovia -Navafría, Canencia, Morcuera y Cotos, incluidos-, celebrada el 14 de agosto del 2011. «¿Las bajadas? ¡Pues cómo subía! Buena parte de la marcha la hizo con Alejandro Valverde». Digamos que solo por lanzarse en las bajadas Induráin, con 47 años recién cumplidos, terminó el 34º de la clasificación, 155 kilómetros por un duro trazado montañoso en menos de cuatro horas y media.
Competidor 8 Induráin, junto a Valverde, de negro, el pasado mes de agosto en la marcha Pedro Delgado. MARCHA CICLOTURISTA PEDRO DELGADO
Información publicada en la página 46 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 02 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hasta el pasado verano eran contadas las ocasiones en las que Induráin, si se apuntaba a un evento deportivo, terminaba el mismo o lo hacía en las posiciones destacadas. Prefería ir con el pueblo, con los humanos, dejándose fotografiar y explicando viejas batallas: cuando era el más grande, cuando imponía respeto al Tour y todos se rendían a su hegemonía.
Ahora, Induráin ha decidido ir más allá, más que una marcha cicloturista, más que subir el Tourmalet a un ritmo muy interesante (21 julio del 2010 -fecha maldita, en la que los corredores del Astana se despertaban en Pau tras haber devorado en la cena un solomillo liante-, en el centenario del monte como cumbre de la grande boucle junto a otros mitos de la bicicleta como Bernard Hinault). El pentacampeón del Tour será la estrella el 28 de abril en una nueva prueba de las denominadas de extrema dureza, que se celebrará en Eivissa y que se denomina Ibiza Ultra Team y a la que se han apuntado otras viejas glorias que se cuidan como verdaderos profesionales en activo: Martín Fiz, que participará en la carrera de trail running, y Luis Moya, en la disciplina de natación en aguas abiertas. Induráin se ha reservado la competición en bici de montaña, 100 kilómetros sin llano donde recuperar el aliento.
La hora del cambio
¿Y a qué se debe este cambio radical de Induráin? Él no quiere hablar del tema, porque no desea que su hijo mayor, Miguel como él, con genes que ya le empiezan a convertir en un pata negra sobre la bici, salga por ahora demasiado en los papeles. Induráin ha decidido no solo controlar, sino participar en los entrenamientos de su hijo, que a los 16 años es uno de los principales valores de la escuela navarra de ciclismo. El chaval es un gran enamorado del deporte; aparte de la bici (otro secreto que no le gusta contar a Induráin) es un apasionado del Barça, lo que ha obligado, aunque a gusto, al padre y pentacampeón a no perderse apenas desplazamientos del conjunto de Pep Guardiola a Pamplona y alrededores y hasta visitar el Camp Nou, eso sí, con discreción.
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