Con una media de entre 8.000 y 17.000 vehículos diarios y más de un 20% de camiones sería, a priori, la última carretera en la que un ciclista pensaría para hacer su ruta. Y, sin embargo, el Eix Transversal albergará mañana una marcha cicloturista cuyo protagonista será, precisamente, la carretera. Para celebrar la cada vez más cercana finalización de las obras de desdoblamiento (más paradójico aún: la doble calzada estará lista antes de lo anunciado y después de unas elecciones), más de 500 ciclistas estrenarán el asfalto de una carretera que nunca más estará abierta a las bicis. Sin cortes de tráfico: por un lado irán coches y camiones y por el otro, el nuevo, los ciclistas, aunque estos tendrán su propio vehículo pesado: Miguel Induráin.
Información publicada en la página 52 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La idea de la Marxa Cicloturista L'Eix nace de Pedro Maqueda, el presidente de Cedinsa, empresa concesionaria de la emblemática infraestructura. Bajo el traje y la corbata se oculta un maillot, y la ocasión era única: «A los ciclistas nos encanta hacer carreteras nuevas y por esta nunca más íbamos a poder pasar». Así que descolgó el teléfono y empezó a gestarse una marcha que recorrerá 154 kilómetros entre Cervera y Caldes de Malavella (al no tener el mismo punto de salida y llegada ha habido que organizar el transporte) que no tendrá segunda edición.
«Era ahora o nunca, porque luego será un vial cerrado a las bicis, hermético. Seguro que a los participantes les quedará un recuerdo de todo el recorrido que no olvidarán nunca», vaticina Josep Jufré, exciclista profesional y uno de los organizadores de la carrera. «Es simbólico que una infraestructura pensada para los coches la estrenen las bicicletas. En bici te quedas con los detalles, en coche no lo disfrutas igual».
De entrada, en coche no tendrías al lado a un pentacampeón del Tour. Jufré le explicó a Induráin la idea y la filosofía de la prueba y desde el primer momento dijo que sí. «Pero quedaba mucho y pensábamos que igual luego cuando le pidiéramos los datos para hacerle el dorsal ya veríamos». Pero no, Miguelón se mantuvo. «Es muy grande en muchos sentidos, y nos lo ha demostrado. Viene con la familia, a disfrutar de una mañana de ciclismo». Ni estamos en julio ni esto es Francia, pero quienes conocen al campeón de Villava dicen que lleva tiempo entrenando fuerte. Es la rueda a seguir.
No será la única cara conocida. Los exciclistas Àngel Edo y Melcior Mauri, el saxofonista Pep Poblet, el motociclista Toni Elías y los ciclistas paralímpicos Juanjo Méndez y Raquel Acinas estarán en la salida. Muchos rostros conocidos del mundo del deporte, la televisión y el espectáculo, como Roberto Heras, Josef Ajram, Jaime Alguersuari, Àlex Crivillé y Santi Millán deseaban estar, pero otros compromisos se lo han impedido.
Esa participación ilustre ha ayudado a que, rápidamente, se completara el cupo de inscripciones. En la cuenta de Twitter de la marcha aún hay gente que solicita que se abra una lista de espera, por si hay renuncias. «Hemos tenido que decir que no a mucha gente. El sábado se desbordó la web, pero desde el principio nos pusimos 500 participantes como límite para garantizar la seguridad y un buen servicio en los avituallamientos», explica Jufré.
«Un día para disfrutar»
Quizá Induráin no lo pruebe, pero a medio recorrido se servirá pà amb tomàquet i botifarra, y los acompañantes tendrán batucada, juegos infantiles y globos aerostáticos para hacer más amena la espera. Para la mayoría tiene que ser una fiesta. «Queremos que el Eix sea cercano a la gente y con esta prueba podemos empezar a disfrutarlo», dice Maqueda.
La prueba «fácil no es», advierten. Hay que subir el alto de Fontfreda (una hora aproximadamente) y el Revell, para un total de 2.000 metros de desnivel positivo, y todo por lo que será una autovía. «Subir por una carretera de montaña con curvas se lleva mejor, pero por el asfalto es nuevo», cuenta Jufré, que recuerda que esto no es más que una bicicletada, «un día para disfrutar».