Zlatan Ibrahimovic, el exdelantero del Milan, ha sido presentado como nuevo jugador del París Saint Germain. Convertido, de nuevo, en el futbolista que más cobra del fútbol mundial (percibirá 14 millones de euros libres de impuestos, además de unos premios especiales, por cada una de las tres temporadas que ha firmado), Ibra ha posado con su nueva camiseta del PSG con la Torre Eiffel parisina como fondo. "Desde que he llegado a París, he comprendido que algo importante estaba pasando", ha explicado el exdelantero del Barcelona, por cuyo traspaso el Milan 20 millones de euros. "Desde que contactaron conmigo, lo tuve claro. Llego a un dream team, tengo ganas de participar en este proyecto. París es el futuro. Estoy orgulloso de estar aquí".
Ibrahimovic coincidirá en el fútbol francés con su viejo amigo Maxwell, con quien ya estuvo primero en el Ajax, luego en el Inter y después en el Barça. "No conozco nada de la Liga francesa, pero los jugadores de la Liga sí me conocen a mí", ha dicho con ese aire desafiante que caracteriza al delantero sueco. Llega a París atraído por el dinero catarí, después de haber fracasado en su intento de conquistar una Liga de Campeones. Estaba en el Barça cuando la ganó el Inter de Mourinho. Y estaba en el Milan cuando la ganó el Barça de Guardiola.
"Estoy agradecido al Milan, ellos me devolvieron la sonrisa", ha dicho en su única alusión indirecta a su etapa negra en el Barcelona. Apenas estuvo un año y su convivencia, tanto con Guardiola como con Messi, se deterioró de tal manera que el club azulgrana tuvo que venderle, de forma apresurada, al Milan. "Nadie en Italia me rechazó, pero ahora empiezo un nuevo capítulo de mi vida. He venido aquí porque esto es el futuro y yo no lo veía así en Italia. Lo que pasa en Italia, es su problema".