El checo Tomas Vokrouhlik cruza la meta como ganador de la segunda etapa de la Titan Desert. VÍCTOR MUR | EFE
¿Qué será lo que tiene la Titan Desert que cautiva a quién la descubre y el resto se enamora de ella como si fuera una bella chica norteafricana? Pues sencillamente es difícil describirlo. Comodidades para los participantes, sobre todo en la etapa maratón que se ha disputado este lunes, pocas por no decir ninguna.
La temperatura es mejor no mirarla, porque seguramente alcanzará los 2.000 grados centígrados. Aunque, al menos, esta noche se descansará a los pies de una colina que prestó su imponente imagen para las mejores secuencias de la película La Momia. Tranquilos. No hay ningún peligro de que el fantasma merodee por el campamento: todo el mundo duerme en el suelo, sin mantas. No le gustaría.
En la Titan Desert se vive otro mundo. Los participantes están solo pendiente del dolor de piernas o espaldas y tratando de cuidar a la bici como si fuera su novia, mimarla para que no les deje tirado por algún paraje salvaje de Marruecos. Aquí la mayoría desconoce que el Barça goleó por 0-7 y nadie parece preocupado por la crisis o por las nuevas medidas que anunciará Rajoy el próximo viernes. Lo único que importa es que ese día se habrá acabado el sufrimiento y que solo faltará un año para que se dispute la próxima edición.
Algunos llegan convencidos de que harán cosas grandes. Luego se encuentran con Roberto Heras y Luis Pinto, que corren en otra dimensión. Son los que deben conformarse con sufrir detrás de ellos y pronunciar palabras para la posteridad.
"Recuerdo la Vuelta del 2009. Controlamos y trabajamos desde el primer día y durante 21 días seguidos porque sabíamos que podíamos ganarla con Valverde. Así fue. Pero esto es muchísimo más duro que la Vuelta. Y no engaño. Es más duro que el Tour". Fran Pérez, hasta diciembre discípulo de Eusebio Unzué, terminó contrato y lo que le ofrecieron desde Portugal o Estados Unidos no lo convenció.
Decidió acabar los estudios de Magisterio y para matar el gusanillo se apuntó a un equipo murciano (de allí es él) de mountain bike. Son los que le engañaron de que viniendo de la carretera y teniendo la experiencia de las grandes vueltas ganaría seguramente de calle. Pues no señor. Esto es otro mundo. Esto es la Titan Desert, una carrera donde se sufre por delante, por el medio y por detrás. Da igual que seas hombre o mujer. En el momento en que la bici comienza a rebotar contra las piedras y el culo a sufrir sobre el sillín saltan todas las alarmas.
Incluso, lamentablemente, hay accidentes. En estos momentos una ambulancia conduce hasta Melilla a un participante que se ha caído y se ha fracturado la rótula. Los médicos, este año, han colgado frente a los retretes móviles un rótulo con el color de la orina para que los participantes, según cuál sea, comprueben el nivel de deshidratación. Decían que no haría calor. ¡Mentira! Lo sufren los que montan y los que no en bicicleta.
Algunos salvajes, después de recorrer el centenar de kilómetros del día y antes de aprestarse a dormir en el suelo, ya han decidido hacer una pequeña excursión hasta el cercano monte de La Momia para tirar unas fotos en cuanto el sol decida calmar la cólera.
Hoy ha habido triunfo checo gracias a Tomas Vokrouhlik, del equipo de Cadel Evans. Hoy, de nuevo, Heras y Pinto han mantenido el combate por la victoria, mientras que el exprofesional Benítez con los checos Vokrouhlik y Horak y el aragonés Milton Ramos han iniciado el duelo por la tercera plaza del podio.
Dos empresas gerundenses (Líder y Bicicletes Esteve) son las que pelean por la victoria de equipos frente a los todopoderosos Gaes de Heras. Así transcurre la vida deportiva al frente de la general. De los últimos, pocas cosas se pueden contar a estas horas. Todavía no han llegado. Que no se les aparezca La Momia.