En La Masia se hizo hombre y ayer, de regreso a la que fue su casa cuando se marchó de Fuentealbilla, demostró que se ha convertido en un ejemplo. Aprendió a ser futbolista del Barça, y muy bueno, por cierto, y aprendió a ser persona, muy buena, quizá mejor. Aprendió en el campo y entre las paredes de la vieja casa pairal, hoy transformada en una moderna residencia.
Información publicada en la página 46 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 24 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Cuesta muy poco ayudar, y a uno se le queda siempre la conciencia corta porque querría hacer más», dijo ayer Andrés Iniesta. Aceptó ser el padrino de la séptima edición del libro Héroes del deporte. Relatos solidarios, posó para unas fotos, aceptó acudir a la presentación de la obra y a la clausula de la campaña de venta y ha regalado unas botas, que firmó ayer, para recaudar fondos que van destinados a la Asociación Sanfilippo, una entidad benéfica que cuida y trata a los niños que sufren esa enfermedad degenerativa y mortal.
Haciendo mucho o poco, el padrino Iniesta entregó un cheque de 67.030 euros (entre las ventas del libro y la aportación de varios patrocinadores) para que puedan abrirse líneas de investigación que curen semejante mal. Belén Zafra, presidenta de la asociación, reconoció: «Hacemos muchos eventos, que duran meses, y a veces solo obtienes mil euros». Una medida reveladora del grado de influencia que tienen los grandes deportistas. Como Iniesta, «una cara de buena persona que lo demuestra con hechos», resaltó Ricard Banquells,
director general de Caixa Penedès, que se despedía con dolor del proyecto que ha sufragado desde el 2005 con su aportación altruista. Tan valiosa e impagable como la de El Corte Inglés, que presta sus centros de venta a un libro que cuesta poco comprar.
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