Día de reflexión. Día de luto. Día de espera. Poca reflexión. Mucho dolor. Se supone que poca espera pues, eliminado de la Champions y contra las cuerdas en la Liga, es evidente que al Barça, por fin, solo le queda por resolver el problema más importante con el que, curiosamente, ha convivido durante todos estos meses. Se trata, cómo no, de la continuidad o no de Pep Guardiola. La decisión está pendiente de una reunión definitiva entre el técnico, Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta, que podría producirse hoy mismo y donde, si no ha dado marcha atrás por este doble golpe, expresaría otra vez, como ya hizo hace unos meses, su intención de dejar el club.
Guardiola, ante el banquillo del Camp Nou en los instantes finales del partido contra el Chelsea, el pasado martes. JORDI COTRINA
Información publicada en la página 60 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 26 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Todo el mundo tiene la sensación, y no solo por las palabras de Guardiola en la madrugada del martes («ahora sí toca y uno de estos días me sentaré con el presidente para decidir qué es lo mejor para la institución», señaló), que el técnico azulgrana hace ya días que ha tomado la decisión. Y todo parece indicar que su idea es no renovar. Tras muchos meses de meditación, concedidos por Rosell y Zubizarreta, Guardiola comunicará su decisión al presidente. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera su amigo Zubi, tiene la certeza de cuál será la respuesta.
¿CAMBIÓ DE OPINIÓN? / Hay quien piensa, y hasta reclama, que la pérdida de los dos grandes títulos en siete días puede haber provocado un cambio de opinión de Guardiola, que ahora se vería obligado a quedarse para demostrar, no solo su fidelidad a la entidad, sino también su compromiso personal y deportivo con unos jugadores a los que siempre ha defendido y a los que, según informó ayer IB3 Televisión, en imágenes y sonido inédito, provocó con sus palabras en el túnel del Camp Nou cuando iban a saltar al césped para disputar la segunda parte: «¡Aquí os quiero ver! ¡A ver de lo que sois capaces de hacer!»
A la posibilidad de que Guardiola haya decidido replantearse su decisión se suma el hecho de que ni presidente ni técnico han hablado, abiertamente, del tema durante los últimos meses. Tanto Rosell como Zubizarreta, que ayer mantuvieron una reunión sin el entrenador, han tenido abiertos sus despachos durante estos meses, han aceptado las condiciones del Guardiola, por lo que no cuestionarán su decisión al considerarla fruto de una larga y meditada reflexión. Para ellos, el tiempo de convencerle ya pasó.
Todo parece indicar que Rosell y Zubizarreta ya le han dicho a Guardiola todo lo que le tenían que decir. También le han trasladado alguna propuesta como sugerirle que delegase más en Tito Vilanova para evitar tanto desgaste, algo que ha descartado porque no sabe ejercer su profesión de otra manera que vaciándose al cien por cien. De ahí que su renuncia tenga, como base, haberse quedado sin fuerza interior para mantener el mismo espíritu en el equipo. De la misma manera, es consciente de la necesidad de tomar algunas decisiones en la configuración de la plantilla para la próxima temporada y no todas agradables. Pero habrá que esperar.