A este paso, a la mayoría de jóvenes seguidores del Barça propuestos por el club para formar parte de la grada jove se les pasará las ganas de animar porque, sencillamente, se habrán hecho viejos. Puede que otros desistan de aburrimiento. Y es que dos años después de que Sandro Rosell ganara las elecciones, lo que tenía que ser uno de los proyectos estrella del mandato de la nueva junta sigue en un cajón ante las reservas expresadas por los Mossos, que siguen sin ver claro algunos de los nombres que aparecen en la dichosa lista.
Información publicada en la página 59 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 11 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«El hecho de que el proyecto no esté funcionando es porque no tiene el visto bueno en seguridad de los Mossos», dijo ayer Jordi Cardoner, vicepresidente del área social, quien agregó: «Se tienen que perfilar aspectos que tienen que ir convergiendo entre las voluntades de los grupos y de los Mossos». Es decir, la policía autonómica, como publicó EL PERIÓDICO el pasado noviembre, teme que la presencia de algunos miembros con antecedentes penales sirvan para volver a abrir la puerta a los Boixos Nois, el grupo ultra expulsado del Camp Nou por la junta de Joan Laporta. «Este proyecto no tiene ni plazo ni prisa porque es una cuestión de máxima seguridad», sentenció Cardoner. Es bueno saberlo.
8,2 millones en obras
Lo que sí marcha viento en popa son las reformas iniciadas en el Camp Nou, el Palau Blaugrana y en el Blaugrana 2 (conocido por el Picadero), unas mejoras valoradas en 8,2 millones de euros. Esta última instalación será reformada por completo para dar cobijo al nuevo espacio social del club, donde quedarán ubicadas las oficinas de atención al barcelonista, a los peñistas y a los socios con problemas de movilidad.
En este mismo edificio, además, se construirá la nueva Sala París, una especie de auditorio para 620 personas donde se llevarán a cabo acontecimientos como la presentación de fichajes o los discursos semestrales de Rosell, justo lo que ahora se lleva a cabo en la gran sala sobre la tienda, que verá incrementada la superficie con otra planta ante la exponencial afluencia de seguidores y turistas en busca de camisetas. «Es una de las tiendas más rentables del mundo en venta de ropa deportiva», destacó Jordi Moix, vicepresidente de Patrimonio del club.
El Palau, a la espera de tiempos mejores para construir uno nuevo, tendrá un lavado de cara en forma de mejores vestuarios y una modernizada y más amplia sala de prensa. También el túnel del Camp Nou que da acceso al terreno de juego será renovado -«está igual que en 1957», dijo Moix- y el césped será cambiado el próximo día 22. La emblemática Masia, por ahora, aguarda destino.