Su posición en el campo, como defensa central, siempre le permitió tener una visión privilegiada del juego. Su experiencia vital, especialmente marcada por el color de la piel, le ha llevado a teorizar sobre el origen del racismo, dar herramientas para combatirlo e incluso, tal es su generosidad tras un profundo trabajo interior, a entender a los radicales que practican la intolerancia por una simple cuestión de pigmentación. Así es Liliam Thuram, que ayer presentó 'Mis estrellas negras' (Ed. Now Books), un libro que busca combatir los prejuicios contra los negros a través de la vida de 50 ilustres personajes y su aportación en ámbitos como la ciencia, el deporte, la cultura o la política.
Comprometido 8 Thuram, ayer, en la sala París del Camp Nou durante la presentación del libro. AFP / JOSEP LAGO
Información publicada en la página 53 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«El racismo es una construcción política y cultural. Se habla de razas para hacer jerarquías entre la gente, por el color de la piel», afirmó ayer Thuram, en un acto celebrado en la sala París del Camp Nou. «Espero que este libro ayude a modificar nuestros prejuicios. Hemos de contribuir a cambiar las gafas con que nos miramos el mundo», agregó el exazulgrana, que considera que las bases para generar actitudes racistas ya se establecen en las escuelas. «En los colegios solo se habla de los negros cuando se explica la esclavitud. Después de ese periodo, nada», denunció. Quizá por eso su obra empieza a ser de obligada lectura en los colegios de Francia, donde se han vendido nada menos que 130.000 ejemplares del libro.
Thuram considera que nadie es racista de una forma preconcebida. Esa intolerancia se gesta desde la niñez a base de inculcar conceptos equivocados de superioridad. «Una persona racista no es una mala persona, solo es alguien que tiene prejuicios». Por eso el exdefensa internacional francés se ha propuesto combatir esas ideas preconcebidas. «Hay que cuestionar el modo de pensar y tener coraje para decir las cosas. Es normal que tengamos esos prejuicios pero también hemos de tener la inteligencia para combatirlos».
Su labor divulgativa adquiere también una mayor dimensión gracias a su calidad de exjugador. «A veces las cosas no las puedes cambiar tu solo y necesitas la ayuda de otros. En este sentido, el fútbol ayuda mucho a cambiar la manera de ver al otro», valoró.
Thuram, que colgó las botas en el 2008 tras serle detectado una malformación cardíaca, justo cuando negociaba su fichaje por el París Saint Germain, lamenta no haber fichado por el Barça (llegó al Camp Nou en el 2006) mucho antes. «Llegué demasiado viejo», confesó. Y es que en el club azulgrana descubrió una forma de jugar que nada tenía que ver con lo que había conocido en Italia.
«El juego del Barça gusta a todo el mundo porque es arte. Los jugadores son como esos artistas que hacen espectáculos contemporáneos. Además, da buena imagen», añadió Thuram, que sigue ejerciendo de central con el reto de no dejar pasar ni una al racismo.