El Periódico

EL ADIÓS DE UN MITO

El fútbol pierde un héroe

Abidal anuncia su retirada a los 35 años y todavía no ha decidido si volverá al Camp Nou para asumir la dirección de las escuelas del Barça

El fútbol pierde un héroe

JORDI COTRINA

Los jugadores del Barça mantean a Abidal el 1 de junio del 2013.

JOAN DOMÈNECH / MARCOS LÓPEZ / BARCELONA

Sábado, 20 de diciembre del 2014

LIoró Abidal. Lloró, de nuevo. Lloró, otra vez, el fútbol, que pierde a uno de sus héroes, a un jugador que emocionó al Camp Nou hasta convertirlo en uno de los suyos para siempre. Por lo que fue como jugador -llegó desde Lyón siendo un potente y poderoso lateral izquierdo y se transformó en un exquisito central zurdo- y por lo que trascendió como persona, superando hasta en dos ocasiones un terrible cáncer de hígado. Se marchó ayer en Atenas, donde jugó los cinco últimos meses con el Oympiacos griego, pero jamás se irá del corazón de los culés.

«Merci», dijo Abidal para cerrar su emocionado discurso de despedida del fútbol, con 35 años, y una tremenda historia de superación, erigido en un símbolo mucho más allá del balón. «Gracias 'Abi'», repitieron desde Barcelona todos los que fueron sus compañeros en la mejor época de la historia del club. «Solo hay una palabra para describir tu vida y tu magnífica carrera», escribió en su cuenta de Twitter Thierry Henry, otro francés y exazulgrana que también se ha retirado del fútbol esta semana. «Héroe». Héroe fue Abidal por su inquebrantable voluntad de hierro -en Francia siempre le llamaron la 'Roca'- para superar tan dramática enfermedad. Héroe fue, y ha sido, y será, porque nunca quiso ser símbolo de nada y terminó siendo una leyenda. «Utilicé el fútbol para olvidar la enfermedad, siempre tuve fe», confesó ayer el defensa.

«TOMÁLA, TÚ, ¡ABI!»

Amparado en el fútbol y sostenido por un cuerpo prodigioso, que resistió todo, incluso un trasplante de hígado, Abidal llegó hasta Wembley para levantar la última Champions del Barça. «Toma, Abi, levántala tú», le dijo Puyol, el capitán, tras charlar con Xavi, en el nuevo templo de Wembley en mayo del 2011. La obra cumbre del Barça de Guardiola. El momento que jamás olvidará Abidal. Ni Puyol, ni el barcelonismo. Ni el fútbol. «Gracias hermano, eres un ejemplo de lucha. Mucha suerte en tu nueva etapa», escribió el excapitán, ahora ayudante de Andoni Zubizarreta en la dirección deportiva del Barcelona.

En marzo del 2011 se le detectó un tumor en el hígado. En mayo jugaba la final de la Champions contra el Manchester United. Dos años más tarde, y tras provocar un interminable mar de lágrimas en el Camp Nou y en el vestuario con su extraña marcha -quiso seguir, pero no le dejaron seguir-, Abidal se fue. Llorando como ayer. «He tomado la decisión de poner el punto y final a mi carrera deportiva. Son simplemente razones personales», argumentó el exjugador azulgrana, quien tras abandonar el Camp Nou pasó primero por el Mónaco (estuvo un año) y luego por el Olympiacos (cinco meses). Se va Abidal a lo grande, jugando hasta el último minuto, disputando partidos de Champions, elevando aún más su grandeza, exprimiendo el fútbol hasta el último segundo.

MOMENTO DE REFLEXIÓN

Se marcha desde el centro de la defensa el hombre que más amó el Camp Nou en los últimos años. No sabe todavía qué será de él. Puede quedarse en Grecia, el Olympiacos le ha ofrecido seguir, o volver a Barcelona, donde tiene casa y nuevo empleo. Si 'Abi' quiere, claro. «Tengo tiempo para pensármelo y para decidir cómo ayudar a la gente que quiero», afirmó el defensa francés, tomándose un tranquilo período de reflexión sin plazo alguno.

Si decide volver al Camp Nou le aguarda la responsabilidad de dirigir la escuela de fútbol que le propuso Sandro Rosell, entonces presidente azulgrana. Una propuesta que avala también Josep María Bartomeu. «¿Mi futuro? No sé todavía qué haré. De momento quiero estar con la familia, disfrutar de ella y descansar», aseguró el exdefensa.

Se va, además, Abidal seguro de que no tiene motivos para arrepentirse. «Mucha gente quería que continuase. Es una lástima, pero no puedo continuar. Si hubiese tomado esta decisión hace dos años puede que sí me hubiese arrepentido, pero ahora no», contó, convencido de haber elegido el camino correcto. «Me retiro por una razón personal», reiteró luego. «Solo un deportista de alto nivel puede saber el porqué y el momento elegido». Se va Abidal, el símbolo de un Barça, el de Guardiola, que trascendió no solo por su juego -aquel 3-1 al Manchester United en Wembley quedará en la memoria como uno de los hitos del deporte, rozando la perfección- sino por su capacidad para sobreponerse a los terribles golpes de la vida. Abandonó el fútbol Abi. Y hoy el balón está mucho más triste que ayer.

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