Madrid vivió anoche escenas de locura. Gente llorando y dando saltos de alegría, abrazándose, niños y no tan niños corriendo por el campo, levantando a hombros a los jugadores, a sus grandes héroes, celebrando todos una gran noche de gloria. Pero esa imagen no se vivió en el elegante Paseo de la Castellana. Se vivió junto a la calle del Payaso Fofó, sí, Fofó, y los héroes no tenían los nombres glamurosos de Ronaldo, Benzema, Casillas, Mourinho... Eran Tamudo, Michu, Piti, Javi Fuego, Sandoval...
Mourinho y Casillas se abrazan fríamente durante la celebración de la Liga anoche en el Bernabéu. agustín catalán
Información publicada en la página 48 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 14 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El humilde barrio de Vallecas se ganó la admiración en el último segundo de la Liga por un ejercicio de supervivencia que le llevó a seguir un año más en Primera. Fue una fiesta improvisada pero de lo más auténtica por lo sentida. Un último segundo que cerró un domingo épico para el mundo del deporte con varios finales que superaron el mejor de los guiones. En la Premier, con el triunfo del City en el descuento, en la Euroleague, con el volteo inimaginable del Olympiacos ante el CSKA, y en la Liga con el intercambio de papeles entre el Rayo y el Villarreal.
El Madrid ya hace días que alzó los brazos, después de una Liga impecable que le ha llevado hasta la cifra récord de los 100 puntos y 121 goles. Solo le quedaba celebrarlo. Había ganas, pero también espinas: la Champions, el penalti de Ramos, el Pichichi de Messi, el Zamora de Valdés... O el frío abrazo de Moy y Casillas. Después de gastarse más de 400 millones, Florentino ha encontrado lo que perseguía y que le ha llevado a dejar de lado los medios para conseguir el fin a cualquier precio. Y el fin estaba claro: acabar con la hegemonía del Barça. Lo ha conseguido, pero no como deseaba. Ni la Copa de hace un año ni esta Liga le han valido para diluir el prestigio y la admiración que ha conquistado el equipo de Pep, cuyo valor va más allá de los 13 títulos acumulados.
OASIS EN TRES AÑOS / La Liga ha tenido para el Madrid un efecto reparador, un oasis en medio de tres años sometido a la dictadura del toque del Barça, pero no le alcanza para sacarse de encima todos los desengaños que ha sufrido en esta larga época dorada de su gran rival. Solo había una manera de compensar estos tres años de condena, pero se quedó en el camino justo cuando estaba a un paso de cruzar la última puerta. Sí, la Champions hubiera servido para borrar las hazañas azulgranas. Ya se habrían encargado los potentes altavoces del madridismo de enterrar las dos Champions del Barça para realzar la de Múnich.
PREPARAR LA COPA / Los dos fueron a morir a la orilla cuando más cerca estaban, cuando parecían condenados a enfrentarse en una final nunca vista, pero incluso en eso todo fue diferente. La eliminación resultó mucho más dolorosa para el Bernabéu. A Mourinho le pasaron factura todos sus tics defensivos, que son muchos, y el precio que pagó fue una tormentosa tanda de penaltis simbolizada en el balonazo a las estrellas de Ramos. En el Camp Nou, la despedida llegó con el público aplaudiendo al equipo, en un reconocimiento que ya tuvo tras la derrota en el clásico. Un reconocimiento merecido y un signo del cambio de mentalidad que debería persistir sin Guardiola. Pero no será fácil.
Total, que Barça y Madrid vivirán la que debía ser la semana más intensa de la historia sin moverse de casa, mientras Chelsea y Bayern ocupan los puestos que parecían reservados para ellos. En Valdebebas ya pueden irse de vacaciones. Igual Karanka visita su nuevo país de adopción, Portugal, y pasa unos días en casa de su nueva familia, los Mourinho, preparando ya las ruedas de prensa. Enfrente ya no estará Guardiola, estará «Pito» Vilanova, la figura que sirvió para demostrar de hasta dónde es capaz de meter el dedo Mou.
En Sant Joan Despí, solo tienen vacaciones hasta mañana. Después, 10 días para preparar la final de Copa, el último título para cerrar el ciclo de Guardiola, aunque el ciclo de este equipo continúe de la mano de quien ha sido su segunda voz.