Hay estadísticas y realidades que convierten a Novak Djokovic en el favorito de la semifinal del Abierto de Estados Unidos que juega hoy con David Ferrer, que se disputará después de la de Andy Murray y Tomas Berdych. El serbio, en su décima semifinal consecutiva en un grande, defiende el título; es segundo cabeza de serie, y el mejor calificado tras la eliminación de Roger Federer; ha ganado 8 de sus 13 encuentros ante el alicantino, incluyendo la semifinal de hace cinco años, y no ha cedido ni un set en esta edición.
Ferrer celebra su victoria de cuartos ante Tipsarevic tras más de cuatro horas de lucha. AFP / CAMERON SPENCER
Información publicada en la página 57 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aun así, nadie, y menos el propio Djokovic, comete la osadía de descartar a Ferrer. Sería un error.
Ni uno ni otro son los mismos que se enfrentaron en el 2007 en la pista Arthur Ashe. Son mucho mejores. Ferrer se ha «quitado presión» y ha «ganado experiencia». Y aunque desde entonces ha sido Djokovic quien ha logrado romper el duelo en la cumbre que mantenían Federer y Rafael Nadal para transformar ese dúo en triunvirato, la evolución de Ferrer no ha escapado a los amantes del tenis. Y el propio Nole Djokovic recordaba con respeto, tras batir a Juan Martín del Potro, que Ferrer «es un luchador, uno de los mayores competidores en este juego y la gente lo pasa por alto».
EL MEJOR PARTIDO DEL AÑO / Nadie lo hizo el jueves, cuando Ferrer protagonizó el posiblemente mejor partido visto este año en Nueva York. Aficionados y expertos se entregaron a esa admirable capacidad de lucha que permitió al alicantino imponerse a Janko Tipsarevic en la intensa batalla de cuatro horas y 31 minutos que libraron, cuando en el quinto set había llegado a ir 1-4 abajo. El mundo volvió a recordar que, a los 30 años (cinco más que Djokovic), Ferrer es uno de los tenistas en mejor forma del circuito, de los que más pelea cada bola, de los que más se crece cuanto más dura es la pelea, alguien tenaz a quien por algo se compara con bulldogs y muros y se apoda La pequeña bestia.
Para colmo, en su mayor momento hasta la fecha bajo los focos, Ferrer se ha ganado a la gente, en la pista y la sala de prensa, con su desarmante sencillez y su enternecedora humildad. Siempre habla con superlativos de sus rivales, tanto a los que ha ganado como a los que se va a enfrentar. Y no acepta, sino que abraza, ser el español a la sombra de Rafa.
«Nunca me ha importado que la gente se centre en mí», decía ante un grupo de periodistas más nutrido que de costumbre a su alrededor. «Yo estoy muy contento con mi carrera. Este es uno de los deportes más justos que existe. Cada uno tiene lo que ha merecido. Rafa aporta mucho al tenis. Y gracias a él el tenis en España ha evolucionado». Difícil es tener más clase.