Fernando Carpena, el presidente de la Federación Española de Natación, ha comunicado a Anna Tarrés, la seleccionadora de sincronizada, que no le renovará en su cargo para el próximo ciclo olímpico, que ha prescindido de sus servicios, a través de una conversación telefónica ya que la entrenadora se encuentra de vacaciones por Extremadura. Tarrés, que asumió el cargo en 1997 cuando España no tenía un equipo competitivo de sincronizada, ha logrado en 15 años 54 medallas, cuatro de ellas olímpicas, entre Mundiales, Preolímpicos y Europeos. El equipo español dio un salto de calidad a partir del Mundial de Fukuoka del 2001. En estos monentos, después de ganar dos medallas en los recientes Juegos Olímpicos de Londres, España se ha convertido en un referente de este deporte junto a Rusioa, la gran dominadora de esta especialidad, y China.
La destitución de Tarrés, por tanto, no tiene nada que ver con el rendimiento deportivo del equipo español. Tarrés ha comunicado enseguida la decisión del presidente de la española a Beth Fernández, su asistente, y Andrea Fuentes, la capitana del equipo. La exseleccionadora, una de las entrenadoras más respetadas de la sincronizada, una perfeccionista en su deporte, ya estaba pensando en la participación de sus chicas en el próximo Mundial que se disputará el próximo año en Barcelona, en el que iba a presentar un equipo renovado.