A Frédéric Caudron (Mons, Bélgica, 43 años) se le podría preguntar aquello de: ¿qué hace un tipo como tú en un sitio como este? Y seguro que sonríe, como lo hizo ayer por la tarde en el Club Billar de Mataró. ¡165 carambolas consecutivas! Y en la modalidad de Cuadro 71/2, que según cuentan los expertos, es la más difícil a la hora de que las tres bolas impacten entre sí.
Un artista 8 Caudron se prepara para una carambola en la sede del Club Billar de Mataró, ayer. JULIO CARBÓ
Información publicada en la página 63 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 06 de abril de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Ser jugador profesional de billar -y Caudron lo es- no resulta tarea fácil. Él es tan bueno que lo apodan El Extraterrestre, campeón del Mundo y de Europa en todas las especialidades y, hasta el domingo, integrante del equipo de la localidad de Centelles (la sección de billar de la Penya d'Escacs de Centelles, más concretamente), que disputa la Copa de Europa de clubs. O sea, la Champions de este deporte.
Caudron es al billar lo que Messi al fúbol; o Nadal al tenis; o Lorenzo a las motos; o Contador al ciclismo; o Tiger Woods al golf. Un número uno. Por eso, nada mejor que explique por qué defiende el honor de la pequeña localidad de Centelles (Osona), con poco más de 7.000 habitantes, en la Champions del billar. «Lo hago por amistad, más que por dinero». La respuesta de Caudron no se hace esperar.
El 'arma secreta'
Y la amistad tiene que ver con otro auténtico crack de este deporte: Esteve Mata, el fenómeno del billar de Centelles y con una colección de títulos catalanes, españoles y europeos a sus espaldas. Caudron será el arma secreta de Centelles en la fase de clasificación (lo que en el fútbol sería la fase previa) para la final de Holanda de la especialidad. Tres emplazamientos acogen este fin de semana la clasificación para la Copa de Europa de clubs de billar. Centelles se ha ganado el derecho a ser sede del torneo por haber conquistado el campeonato de Catalunya y España. Se enfrentará al Bochum (Alemania), al Chartres (Francia) y a la selección de Suiza. La localidad francesa de Oissel y la holandesa de Haarlo, donde se celebrará la gran final (del 20 al 22 de mayo) y en cuya fase clasificatoria se incluye el Granollers, acogen el resto de eliminatorias.
Caudron se ha instalado en la pensión de Centelles. «No ha fichado por dinero. De eso estoy seguro. Es mi amigo y apenas nos ha pedido 1.200 euros por la eliminatoria, más los gastos. A cambio, hasta el sábado realizará varias exhibiciones por Catalunya», explica Mata. Ayer fue la primera, en Mataró. Hoy estará en el Club Billar Sant Adrià de Besòs, mañana en Olot y el viernes, en Sant Feliu de Codines.
Un jugador como Caudron puede ganar al año alrededor de 180.000 euros. Por eso, Centelles ha recibido un auténtico regalo con un fichaje que los puede conducir a entonar el We are the champions en Holanda en el mes de mayo. «Soy profesional pero no soporto enfrentarme con algún determinado tipo de jugador. Son los que se mueven, hacen gestos y tratan de ponerte nervioso mientras esperan sentados su turno. Son los que te inducen a cometer un error».
El reglamento internacional permite que los clubs puedan fichar a jugadores profesionales, ajenos a su equipo oficial, para determinados torneos. «Si quieres ganar algo de dinero debes disputar partidos oficiales cada dos o tres días. Yo puedo acabar el año con 200 y hasta con 240 enfrentamientos». Aparte, Caudron tiene otra fuente de ingresos, los patrocinadores: una marca de paños para mesas de billar, su propia firma de tacos, otra de mesas y una empresa distribuidora de vinos en Bélgica.
Suenan los aplausos
En Mataró, los socios del club de billar toman asiento y guardan silencio. Se enfrentan Caudron y Mata. Los dos cogen sus tacos y los aproximan a las bolas blancas. El que la deje más cerca de la banda podrá escoger si sale el primero. Caudron es el vencedor y, como si fuera tan sencillo como el aire que exigimos 13 veces por minuto, como decía el poeta Gabriel Celaya, empieza a conectar carambola tras carambola. Suenan los aplausos. Él ni se inmuta, prosigue con los efectos y solo se preocupa de que no falte tiza en la suela del taco. Y así 165 veces seguidas. Cuando llega la que debía ser la carambola 166, ¿qué ocurre? Pues que por milímetros la bola roja se escapa de su magia. Suena un «¡oh!» en la sala. Caudron pone mala cara. Se gana otro aplauso.
«No le gusta perder. ¡Los cabreos que se agarra cada vez que falla una carambola!, que por otra parte no son muchas», explica Mata. Caudron ha llegado a encadenar hasta 300 carambolas consecutivas. Sencillo. Por eso es El Extraterrestre del billar.
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