Fue una derrota desgraciada en una segunda parte loca, para olvidar. El Espanyol jugó 40 minutos con un hombre menos por unas absurdas manos de Albín. Penalti, expulsión y el equipo a sufrir... más. El grupo de Pochettino no jugó bien, pero llegó al descanso con ventaja en el marcador. Todo se fue al traste en cinco minutos. Es la segunda vez que el equipo de Pochettino se queda sin sumar tras la segunda jornada de Liga. Pero este año es peligroso dejar escapar puntos porque el club parece que no tiene las ideas claras y la grada está demasiado nerviosa.
Era el primer partido del Espanyol en casa, en su debut liguero ante sus incondicionales, y ya se había convertido en una prueba de fuego para la plantilla por culpa de la derrota y las malas sensaciones ofrecidas ante el Mallorca en la primera jornada y por esa sensación que ha detectado el socio de que el club no está bien dirigido y deja muchas situaciones sin resolver, tal como ha advertido Pochettino. Y para romper con tantas sensaciones negativas, el equipo debía ganar al Zaragoza, un club de la Liga del Espanyol.
Pochettino solo hizo un cambio con respecto al encuentro de Palma (Raúl Rodríguez por Forlín). Simao, el último fichaje, se quedó en el banquillo con la idea de jugar unos minutos con el marcador a favor, circunstancia que no se cumplió. El portugués se quedó fuera y el canterano Álvaro, que podría abandonar la entidad en seis días, entró en el once titular.
El conjunto de Pochettino quiso imponer su mejor técnica en el campo desde el primer minuto. Los jugadores blanquiazules tocaban el balón, pero sin profundidad, sin velocidad, sin pisar las bandas. Héctor Moreno era el encargado de lanzar al equipo desde atrás con sus diagonales, pero el balón no llegaba limpio arriba. Las combinaciones escaseaban y el juego era aburrido y sin llegadas. Alguna subida de Capdevila y las apariciones de Héctor Moreno en los córneres animaron a la grada (m. 34 y 36) hasta que llegó la cablagada de Álvaro.
Curiosamente, el Espanyol superó al Zaragoza en el contrataque, en solo dos toques verticales, rompiendo la dinámica del pase corto, repetitivo y lento. Dos toques y Álvaro batió a Roberto tras hacer un control orientado con la cabeza (m. 43). El canterano celebró el gol como nunca. Fue un premio a un trabajo sordo y poco apreciado. El Espanyol se adelantó en su primer disparo entre los tres palos. El Zaragoza ni chutó.
Lo que tenía que ser una segunda parte plácida para el Espanyol se convirtió en un infierno tras las tontas manos de Albín en un córner (m. 49). El guión perico se vino abajo en cuatro minutos. Tras fallar Cristian Álvarez en un disparo sin peligro que envió a córner. Apoño empató de penalti y el Espanyol se quedó con un hombre menos (m. 50) .
Todo cambió en cinco fatídicos minutos. De poder imponer el ritmo más adecuado a un partido controlado a jugar 40 minutos con un hombre menos ante un rival crecido por el empate y la expulsión.
El Espanyol se volvió loco durante unos minutos en los que el Zaragoza aprovechó sus ocasiones (m. 53). Hasta Héctor Moreno, el mejor jugador local, tuvo que pedir el cambio por una lesión. Pochettino tuvo que actuar con rapidez. Entraron Forlín, Tejera y Rui Fonte para fortalecer la columna vertebral y Simao, lógico, no pudo debutar. Era primordial sumar el punto. Ni eso logró. Postiga marcó en otro error defensivo (m. 88). Tremendo.