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La expulsión del entrenador supone dos partidos de sanción. Esa es la nueva vara de medir del Comité de Competición. El primero que experimentó en sus carnes ese rasero fue Tito Vilanova, el técnico del Barça, que vio la roja en Pamplona. El Espanyol asume que Mauricio Pochettino estará dos partidos sentado en la grada, pero el club teme una dura sanción por el contenido del acta arbitral.
El club ha presentado alegaciones ante el Comité de Competición por estar en desacuerdo por lo redactado por el árbitro Pérez Montero sobre la expulsión de Pochettino y también por la segunda amarilla que vio el delantero Samuele Longo. En cambio, no tiene nada que objetar a la tercera expulsión, la del segundo entrenador, Toni Jiménez.
El colegiado escribió lo siguiente sobre Pochettino: "Al finalizar el partido y en las inmediaciones de nuestro vestuario, salió a nuestro encuentro el entrenador del Espanyol pidiendo explicaciones por su expulsión. Todo ello gritando y diciendo: 'A ver qué vas a poner en el acta', intentando acceder a nuestro vestuario, sin conseguirlo".
Pochettino consideró "injusta" su expulsión e insinuó que el cuerpo arbitral "quizá ha entendido mal las palabras o eran de otra persona". Admitió, sin embargo, que "los ánimos estaban subidos de todo". Sobre la expulsión de Toni Jiménez, el árbitro escribió que había sido expulsado por "protestar de forma airada".
El Espanyol espera que el Comité de Competición retire la segunda amarilla de Longo. El delantero vio la primera por no respetar la distancia en el saque de una falta y luego otra por "precipitarse hacia las vallas para celebrar un gol". La base del argumento blanquiazul reside en el desconocimiento que tenía del futbolista de que esta acción estaba penalizada en la Liga española, cuando no lo es en Italia, su país natal.