Decía ayer Iker Muniain que no quería pensar en la gabarra. Trae mala suerte hablar de ella, parecía decir rodeado de micrófonos. «Las señoras primero», comentaba apartando grabadoras masculinas y levantando una de sus cejas a las periodistas. «La ciudad está loca y es maravilloso vivir este ambiente, pero juguemos el partido, ganemos y, luego, saquemos la gabarra».
Información publicada en la página 42 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 22 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero dice Ander Herrera que Marcelo Bielsa ya le ha guiñado el ojo en más de una ocasión cuando, juntos, pasan ante la gran foto de la gabarra con el Athletic campeón de Liga del 83 e, incluso, que le ha susurrado al oído: «Qué bonito sería poder volver a estar ahí». Y, juntitos, salen al campo de entrenamiento a machacarse.
Puede que no hablen de la gabarra. Puede. Pero lo cierto es que la idea de Pedro Aurtenetxe de sacar esa barcaza, que no tenía motor, ideada para transporte de mineral (en este caso, los mejores brillantes de Lezama) o servir de apoyo para construir puentes, surgió de la canción que dice «por el río Nervión, bajaba una gabarra…» repleta a rebosar de campeones. De Copa.
Y Muniain tiene razón. Bilbao está hermosísima e ilusionadísima con su Athletic. Nada más aterrizar, antes de recoger la maleta, las cristaleras de la terminal cantan, con escudos rojiblancos, «¡aupa Athletic!» Y también las bandeloras de las farolas. Y en las agencias de viaje, en sus escaparates: «A todo tren hacia la final». Y los coches de la Renault, en On Diego López Karoko, están tapizados de rojiblanco. Y miles de banderas cuelgan de balcones, ventanas y portales. Y hasta los toneles para fumadores en las terrazas de los bares están pintados del Athletic. Y, en los semáforos, los jóvenes ensayan «un elefante se columpiaba…» para cantárselo al Príncipe, en honor del Rey, en la final.
Y el Athletic difundió ayer un vídeo titulado Denok Batera. Koparen Bila, todos a una, a por la Copa, donde, en euskera y castellano, los jugadores piden, uno a uno, «correr más rápido», «saltar más alto», «chocar más fuerte», «llegar antes», «dejarnos en el campo todo lo que tenemos», «ir todos juntos», «defender y atacar unidos» y acaban: «Prometemos esfuerzo», «prometemos ilusión». Cómo no.
Todo para poder volver a poner esa gabarra en remojo. Y, ¡ojo!, que estos son de Bilbao. Poca broma.