El partido inaugural de la nueva temporada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), adelantado un día para no coincidir con la Convención Demócrata, brindó a los Dallas Cowboys el dulce sabor de la revancha ante los New York Giants, sus verdugos en la pasada campaña y vigentes campeones de la NFL. El equipo tejano ha tenido que esperar unos meses hasta volver al escenario que le costó la eliminación, pero en su regreso venció a los Giants (17-24) ante su público. El triunfo, al margen del valor deportivo, tuvo el moral, al mostrar que el equipo tejano ha trabajado bien durante el verano para luchar de nuevo por el cetro.
La victoria de los Cowboys también pasará a la historia por darse en el partido que de nuevo los árbitros suplentes ocuparon el puesto de los oficiales al estar estos últimos envueltos en la disputa laboral de un nuevo convenio colectivo. La mejor demostración de que los nuevos están preparados para el reto que se les presenta es que pasaron desapercibidos en el partido y no influyeron en el marcador final.
El estadio MetLife Stadium, de East Rutherford, presentó un lleno de 82.287 espectadores, que vieron cómo la ofensiva de los Cowboys dirigidas por el mariscal de campo de origen hispano Tony Romo se imponía a la de los Giants liderada por Eli Manning, ganador del premio MVP en la Super Bowl.
La asistencia estableció el récord para un partido de temporada regular, Ni el cambio de fecha (el duelo inaugural de la NFL está programado siempre para el primer jueves del mes de septiembre), impidió el gran éxito logrado por los Cowboys, que se anticiparon al discurso de este jueves dará el presidente Barack Obama para aceptar su nominación demócrata.
Aunque el triunfo de los Cowboys no les compensó de la derrota que les costó el título de la División Este y dejó a los Giants en su puesto para luchar por la Super Bowl, si les dejó con la moral alta por el gran descubrimiento del receptor abierto Kevin Ogletree y el buen rendimiento de Romo al completar 22 de 29 pases para 307 yardas de avance por aire.
La derrota de los Giants fue la primera que sufre un equipo campeón de la Super Bowl en el partido inaugural de los jueves, que este año se adelantó al miércoles, desde que se inició hace nueve temporadas.