Si una televisión decidiera no interrumpir su programación para ofrecer una noticia importante de última hora y optara por posponer por motivos de negocio la emisión al horario de máxima audiencia sería no solo el hazmerreír de la industria, sino que perdería la confianza de los telespectadores. La NBC posiblemente nunca lo haría. Y, sin embargo, lo está haciendo.
Un cámara de televisión graba a Usain Bolt, junto a Blake y Gatlin, tras la final de los 100 metros. AFP / ANTONIN THUILLIER
Información publicada en la página 319 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 07 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La cadena que desde 1998 llena las pequeñas pantallas estadounidenses de espíritu olímpico y tiene exclusividad desde el 2003 ha optado este año por emitir con retraso muchas de las citas importantes de Londres. ¿La emocionante final de los 100 metros? Diferido. ¿La última carrera en la piscina de la megaestrella estadounidense Michael Phelps? Diferido también. Y solo por mentar dos de los últimos casos más flagrantes, que hacen que casi se haya olvidado que hasta la ceremonia inaugural se emitió no solo horas después de suceder, sino editada. «Son espectáculos complejos que requieren contexto», justificó la cadena.
La estrategia de la NBC ha desatado una polvareda. En la era de internet, Twitter, Facebook, tabletas y alertas en los móviles es difícil mantener la emoción incluso si se opta por intentar ver las finales en la emisión en diferido. Y, además, se crean momentos surrealistas. Los comentaristas de la NBC tienen que salpicar de suspense retransmisiones de resultado ya conocido. Y si uno ve un informativo de la propia NBC entre la hora en que se ha producido la cita deportiva y la hora en que se emite se encuentra con los «spoiler alert» que suelen usarse cuando se va a desvelar el desenlace de una película o serie.
El presidente de NBC Sports, Mark Lazarus, defendió la semana pasada su decisión y dijo que las críticas, sobre todo palpables en las redes sociales, provienen de «una minoría gritona», aunque reconoció también que parte eran «justas». En cualquier caso, aseguró sus retransmisiones están siendo un éxito: defendió que dos terceras partes de las casi 300 horas han sido en directo, barajó cifras de más de 30 millones de espectadores (dejando pequeña la marca que lograron con Atlanta) y reveló que aunque inicialmente pensaron que llegarían a perder 160 millones de euros, ahora calculan que incluso harán «algo de dinero» por las buenas cifras de audiencia.
La NBC también defiende que todo se puede ver en vivo online, aunque los Juegos tuvieron que entrar en su segunda semana para que la cadena levantara parte de la barrera de pago que había alzado en internet, dando solo acceso a quienes pagan un paquete de televisión por cable.
El debate posiblemente no acabará con la ceremonia de clausura. La NBC firmó un contrato de más de 3.500 millones con el Comité Olímpico Internacional para garantizarse la exclusividad de los derechos de los JJOO. Y la tienen hasta el 2020.