• Viernes 24 mayo 2013, 11:26 h

elPeriódico.com

Estopa

Registrarse | Identificarse

La final más clásica | La atmósfera de la jornada 888

Un día en la Corte

Sábado, 26 de mayo del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JOSEP MARIA FONALLERAS

Son las seis y estamos tomando un gintónic en el Círculo de Bellas Artes. A esta hora, con el calor sahariano (se llama así, ¿no?) que azota la tarde de Madrid, lo que más me apetece es descansar un rato en un local que, además, tiene pedigrí literario. Hoy, los que estamos aquí nos hemos despojado por unos momentos del traje de letras y caminamos por el paseo del Prado, saliendo de Atocha, con otro traje… de luces. Alguien comenta que los del Athletic (muchos más) mantienen una estabilidad cromática mientras que nosotros presentamos una variedad más caleidoscópica. Yo me vuelvo a poner una camiseta después de muchos años. Estoy contento. Vuelve a relacionarse la camiseta con mi cuerpo con algo más de elasticidad, por decirlo así.

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 110 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 26 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Jaume Subirana, mi amigo poeta, se ha comprado una de color negro que hoy estrena, y Màrius Serra, mi amigo de herbívoro, lleva la del elefante de la Moritz. También están David y Josep y, por supuesto, mi hijo Joan, que a estas horas ya lleva coleccionados unos cuantos cromos reivindicativos. Ha exhibido una estelada en Atocha y otra en Sol ante el Gobierno de la Comunidad, y también se ha subido al madroño para dejar constancia de que él y el oso comparten hoy anhelos soberanos. Y no pasa nada. Madrid, hasta este gintónic, se nos ha mostrado amable e incluso indiferente.

Hemos llegado en el AVE de las 11, el último que partía de Sants, un tren extraño con dos vagones que llevan el número 7, una circunstancia absurda que lleva a un pobre turista a la más delirante confusión. Se encuentra rodeado de hooligans (algunos más que otros) azulgranas que, a la hora de partir, empiezan a cantar; luego duermen. Dormimos, o vemos una película de alguien que roba el tiempo.

El turista se ha largado, y empieza entonces la ronda de policías nacionales a lo largo y ancho del tren, rigurosamente vigilado, pero no tanto. Llevamos estelades (las de mi hijo) y elefantes, pero nada ocurre. Solo un exaltado intenta enfrentarse, cerca de la plaza de Santa Ana, a unos 30 vascos que le contestan así: «A lo loco, a lo loco, a lo loco, a lo loco se vive mejor». Es decir, disfrutemos de la vida, demonios, que es lo que también argumenta Ana, una especialista en China y en filosofía oriental que, además, la practica.

A Màrius le paran por la calle y le piden que improvise un anagrama, su especialidad. Tiene uno que ha fabricado durante el viaje: combinando las letras de Esperanza Aguirre le sale un sustantivo tenebroso que empieza por N y acaba con I, con una A y una Z en el interior. Nos reímos. Las palabras esconden mensajes.

Después de comer, Joan y David, mi cuñado, intentan comprar un silbato en alguna de las tiendas de recuerdos del centro. No hay manera. O no tienen o ya los han agotado. Preguntamos a unos del Athletic de dónde los han sacado y nos dicen: «Cómo, ¿no hay silbatos en Catalunya o qué?». Màrius lleva uno, tipo tirolés, regalado por su hija. Josep, que es economista y se conoce Madrid, nos ha llevado a un restaurante donde hemos comido salmorejo y un chuletón. De postre, algo que llaman «torrija vasca». Los vascos que se sientan al lado se ríen del invento porque tiene poco de torrija y nada de vasca. Aquí no hay silbatos, pero los del Athletic (muchos más, sí) no paran de cantar. Canciones de lucha y ánimo y algo que suena melancólico y atlántico. Nos hacemos fotos conjuntas y deseamos que gane el mejor. Jon, uno de los inesperados colegas rojiblancos, argumenta: «Sed vosotros mejores, pero dejad-nos ganar».

Nos despedimos. Ellos se van a la fan zone, que dicen que es algo así como una jaima ardiente en el desierto. Nosotros optamos por el Círculo, más reposado; acabamos el gintónic y ya estamos a punto. Joan vuelve a sacar la bandera, a ver qué otra localización pilla de aquí al Calderón. Escribiendo este artículo en el Bellas Artes, vestido con una camiseta firmada por Ronaldinho, me siento francamente extraterrestre. No sé qué diría Machado, que me mira desde el escaparate de la librería que lleva su nombre.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado