Apenas han pasado cinco años pero parece una eternidad para los seguidores del Milan. En el 2007, su equipo se proclamó campeón de la Champions ante el Liverpool, de la Supercopa de Europa frente al Sevilla y de la Intercontinental contra el Boca Juniors. Ahora es un grupo sin rumbo, sin identidad ni alma, que vive más de su pasado que de su presente. El Milan, que visita mañana al Málaga, paga su pésima gestión económica.
En apuros 8 Bojan, delantero del Milan, tropieza en una jugada del partido contra el Inter. AFP / OLIVIER MORIN
Información publicada en la página 49 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 23 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Mirar la clasificación del scudetto y ver al Milan en el puesto 15º, empatado con el último equipo de la zona de descenso causa una extraña sensación. Con cinco derrotas en ocho jornadas no se puede aspirar a más. Massimiliano Allegri está en peligro desde el inicio de curso y otra semana desastrosa puede precipitar su adiós. «Con resultados así es normal que se discuta al técnico. Estoy en manos del club», dijo después de caer contra el Lazio (3-2). La plantilla quedó concentrada de urgencia en Milanello y vivirá dos partidos claves ante el Málaga y, el sábado, frente al Génova.
Salida de 'vacas sagradas'
Ese tropiezo se produjo tras la derrota contra el Inter (0-1) en el derbi, lo que ha conducido a una situación insostenible. ¿A qué se debe este descalabro en un club que acumula 18 Ligas, 7 Copas de Europa y 4 Intercontinentales? Hay varios motivos que explican la caída de una entidad que arrastra pérdidas económicas desde el 2007.
La deuda se acerca ya a los 300 millones, lo que ha motivado una política de recortes y ajustes en la directiva de Silvio Berlusconi. El fair play financiero de la UEFA amenaza al club, que ha vivido por encima de sus posibilidades, con fichas millonarias y unas cifras de negocio muy pobres. El Madrid, por ejemplo, facturó 401 millones el pasado ejercicio, seguido del Barça (366) y el Manchester United (327). El Milan se quedó en 196,5 entre los derechos de televisión, los ingresos comerciales y la taquilla.
Otro problema es la pérdida de abonados y la escasa asistencia a San Siro, un estadio con capacidad para 82.955 espectadores. El Milan ha jugado esta temporada cuatro partidos de Liga y uno de Champions en casa y la media es de 40.102 espectadores, el 48,3% del aforo, nada que ver con los tiempos gloriosos de los equipos de Arrigo Sacchi y Fabio Capello. Al debut europeo ante el Anderlecht solo fueron 27.593 personas.
La debacle económica ha llevado a la cúpula a remodelar completamente el equipo. El club ingresó 69 millones por la marcha de estrellas como Ibrahimovic (21 millones) y Thiago Silva (42), que reforzaron el Paris Saint Germain. En cambio, solo gastó 24 kilos en refuerzos de escaso renombre, como Pazzini (Inter), que costó 12,5 millones, y Nigel de Jong, el duro pivote del City, que llegó por 3,5. En la limpieza, también cayeron vacas sagradas como Nesta (Montreal), Seedorf (Botafogo), Gattuso (Sion), Cassano (Inter), Van Bommel (PSV), Pippo Inzaghi (retirado) y Zambrotta, sin equipo.
Guardiola, el sueño
El club se ahorró las fichas de treintañeros en declive, pero Allegri se quedó con un equipo muy justo, en el que Bojan apenas tiene protagonismo. Aún no ha marcado en la Liga. El Shaarawy (19 años), el punta italiano de origen egipcio, es la única alegría de los milanistas. Berlusconi está harto y duda, incluso, de Adriano Galliani, el administrador delegado. El sueño del magnate, que ha recibido ofertas de varios inversores, es fichar a Pep Guardiola para edificar un nuevo Milan.