El Periódico

Corrupción en la FIFA

EEUU imputa a 9 miembros del organismo y 5 empresarios acusados de corrupción y blanqueo de dinero

Corrupción en la FIFA

AP / MICHAEL PROBST

Dos hombres pasan por delante de la sede central de la FIFA en Zúrich.

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Jueves, 28 de mayo del 2015

La FIFA debía encargarse de regular y promocionar el fútbol, el deporte más popular del mundo. En cambio durante al menos 24 años ha alimentado «una cultura de corrupción y avaricia» y ha funcionado con una corrupción «descarada» y «rampante, sistémica y profundamente enraizada», «endémica», que ha permitido a sus mandos enriquecerse ilícitamente «una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo» y «ha dañado profundamente a multitud de víctimas, desde jóvenes ligas a países en desarrollo».

Todas esas acusaciones se escucharon ayer en Nueva York, donde la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch; el director del FBI, James Comey, y otras autoridades presentaron en una abarrotada rueda de prensa el caso abierto contra nueve directivos de la FIFA y cinco empresarios, una imputación con 47 cargos que se hizo pública horas después de que en Suiza se detuviera a siete de los encausados y se iniciaran las extradiciones a Estados Unidos.

Fraude, conspiración para el lavado de dinero, soborno... Con cargos federales habitualmente reservados para mafias o carteles de droga se describieron en detalle las tramas de corrupción. Las más frecuentes (nueve de las 12 identificadas) fueron el pago o la exigencia de sobornos, por más de 150 millones de dólares, entre los cargos de la FIFA y empresarios de compañías que comercializan derechos deportivos y de retransmisiones.

Esos, no obstante, no fueron los únicos delitos que ahora se llevarán a juicio: también los hubo en la elección de la sede del Mundial del 2010, que se celebró en Sudáfrica, en la elección presidencial de la FIFA del 2011 y en sobornos conectados al patrocinio de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por parte de una importante casa de ropa deportiva estadounidense.

El caso daba pie ayer a una metáfora fácil pero quizá también inevitable y no pudo contenerse en usarla Richard Weber, jefe de la división de investigaciones criminales de la agencia tributaria estadounidense: «Esto es el Mundial del fraude y hoy sacamos tarjeta roja a la FIFA».

INVESTIGACIÓN ABIERTA

Aunque el organismo aseguró ayer que «da la bienvenida a acciones que puedan contribuir a erradicar cualquier delito del fútbol», mantiene su plan de elecciones mañana y no ha visto imputado a Joseph Blatter, el cuatro veces presidente que opta a un quinto mandato, está lejos de poder respirar tranquila. Lynch recomendó a la organización «mucho examen de conciencia» y el fiscal Kelly Currie subrayó con contundencia que «este es el principio de nuestros esfuerzos, no el final. El mensaje para la FIFA y para todo el fútbol -dijo- es que la investigación va a continuar».

De momento, en el pliego de cargos aparecen imputados los nueve directivos de la FIFA (ver columna) y los empresarios Alejandro Burzaco, Aaron Davidson, Hugo y Mariano Jinkins y José Margulies. Cuatro de los 14 ya se han declarado culpables. Pero hay también referencias a otros 25 conspiradores (aunque no se identifican por nombres). Suiza ha abierto también investigaciones de las concesiones de los Mundiales del 2018 y el 2022 a Rusia y Catar. Currie aseguró que EEUU «va a buscar la cooperación de otros países» para seguir adelante, un avance que incluirá también comprobar si las instituciones financieras que se usaron para los pagos fraudulentos sabían que manejaban dinero sucio.

De los 47 cargos, el más grave es el de conspiración para asociación criminal, que en EEUU puede acarrear hasta 20 años de cárcel. Los más de 150 millones identificados por ahora como botín se restituirán «a la víctimas» aunque las autoridades eran incapaces ayer de identificar exactamente quiénes son.

Lo que sí tenían claro es el mensaje que resumió el fiscal Currie: «El fútbol internacional organizado necesita un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para que los organismos que lo gobiernan hagan una supervisión honesta y apoyen a un deporte adorado».

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, anunció el acuerdo tras la reunión de la junta directiva