Demasiadas cosas para una noche tan poco futbolística. Demasiadas emociones y ninguna de ellas en Madrid, que hoy saldrá a la calle, forrará La Cibeles de blanco, y celebrará su 32º título de Liga, conquistado anoche, en San Mamés, con goleada incluida. Jose Mourinho sigue completando su vitrina y, a los títulos de Portugal, Inglaterra e Italia, añadió anoche el que le arrebató al Barça. Con fútbol, con goles y con otras muchas cosas. Aquellas que Pep Guardiola denunció anoche a medias cuando dijo que los blancos son, sí, justos campeones pero en una Liga muy larga «donde han pasado muchas cosas, muchas, todas ellas con imágenes y que se han tapado por nuestro silencio».
Los jugadores del Madrid mantean a Mourinho, tras conquistar el título de Liga. REUTERS / VINCENT WEST
Información publicada en la página 48 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 03 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A falta de dos jornadas, que tienen que decidir aún muchas cosas, el Barça derrotó, de forma espectacular, con penaltis que ya no necesita y que no le pitaron cuando eran justos, al Málaga, el tercer equipo del campeonato junto al Valencia. Y lo hizo, cómo no, en un Camp Nou entregado a los suyos y, muy especialmente, al entrenador que los deja en la cima del mundo. Porque este Barça, el mismo que sigue provocando admiración en todo el mundo («en China, mister, todo el mundo habla de su retirada», le dijo anoche a Guardiola una periodista china), mantiene a Leo Messi como mejor y mayor favorito al Balón de Oro, con sus 68 tantos (46 en Liga) y a su maquinaria ofensiva como la más realizadora de la historia ahora ya con la abrumadora cifra de 108 goles.
GRACIAS, GRACIAS GRACIAS / Ese Barça y su Camp Nou, que apretaron al Real Madrid hasta donde pudieron, dedicaron su último cuarto de hora a agradecerle a Guardiola todo lo que le había regalado y más. Y se cumplió ese viejo sentimiento que tuvo desde el primer año el mister de Santpedor cuando consideró maravilloso que la gente, por la calle, le diese las gracias más que felicitarle. Porque, en efecto, los culés y aficionados al fútbol, todos, se han sentido reconfortados con su juego y con su imagen. «Darte las gracias --contaba Guardiola entonces-- es mucho más que felicitarte. Darte las gracia significa que nosotros hemos aportado algo más que felicidad a nuestra gente». De ahí el agradecimiento. «Si algo me he sentido durante estos años», comentó anoche Guardiola, «es reconfortado por toda esta gente, querido. He disfrutado de ese cariño en vida y lo agradezco de todo corazón. Y si hablan de mí en China, es porque soy el entrenador del Barça, no porque soy Pep Guardiola. Es el Barça quien te hace grande. Porque es el Barça quien te lo da todo, todo».
En una noche donde el Real Madrid sentenció con su estilo impactante en la Catedral, en una noche donde Messi fue mucho mejor que CR7, en una noche donde Florentino Pérez se asustó y no fue a San Mamés para que no le recordasen que no quería a vascos y catalanes en su estadio en la final de Copa, el Barça, en contraste con la butifarra que CR7 le dedicó a Javi Martínez tras la conquista del título, volvió a ser caballeroso y felicitó al campeón. «Hemos fallado y los fallos se pagan», dijo anoche Dani Alves.
Esa Liga, en la que han pasado cosas tan extrañas como que Teixeira Vitienes vea las manos de Javi Martínez anoche en el área vasca y no viese el brazo, también penalti, de Khedira, en el área castallena, se decidió anoche con un triunfo claro del Madrid y una nueva demostración de poderio azulgrana, que contó hasta con tres capitanes de postín como son Puyol, Iniesta y Messi, que abandonó el campo jugueteando con el balón de su noveno triple, con dos goles de penaltis y una tercera diana que estuvo precedida de un dribling digno de Matrix, pues la Pulga elevó el cuero con encima de Kameni deteniendo el tiempo, el movimiento, la acción y su carrera.
Al Real Madrid le queda ahora la fiesta, La Cibeles, y al Barça la final de Copa del Rey ante un Athletic que, anoche, pareció agotado, exprimido, vacío. Como Guardiola del que Manuel Pellegrini anunció muy pronto su regreso «porque la gente del fútbol siempre vuelve. Y pronto».