Lance Armstrong está de vacaciones en Hawai. En su cuenta de twitter, de cuyo perfil retiró la referencia a los siete Tours, todavía no ha hecho alusión a la sanción que convulsionó la semana pasada al mundo del deporte. Simplemente deseó a sus más de tres millones de seguidores una feliz jornada de Haloween. Y nada más. Por lo que parece improbable que reaccione a la última decisión que afecta a su carrera deportiva. El Comité Olímpico Internacional (COI) comunicó ayer que había abierto una investigación para determinar si retiraba o no la medalla de bronce que el tejano consiguió en la prueba de contrarreloj de los Juegos de Sídney, celebrados en el 2000.
El COI aplaudió ayer, en un comunicado, la "investigación desarrollada por la USADA", que determinó, tras la declaración de varios de los principales excompañeros del corredor estadounidense, que utilizó productos y métodos dopantes para conseguir los éxitos de su carrera deportiva. Según el COI, basándose en la reglamentación, debe superarse la "dificultad que representa que las infracciones por dopaje prescriben a los ocho años" y pueda demostrarse que "gracias a los datos aportados por la USADA, Armstrong no habría sido admitido en los Juegos de Sídney".
Asimismo, el COI tendrá que decidir también sobre la participación en los Juegos de los ayudantes de Armstrong, quienes también admitieron ante la agencia estadounidense antidopaje, que habían usado métodos prohibidos en su carrera deportiva. La decisión más importante afecta a Levi Leipheimier, quien logró en el 2008 la medalla de bronce en la carrera de contrarreloj de Pekín. La Unión Ciclista Internacional (UCI) decidió dejar las victorias de Armstrong, principalmente los siete Tours, en blanco, por lo que cambió el reglamento que obligaba a redistribuir las victorias. EL COI también acostumbra a entregar las medallas retiradas al deportista inmediatamente clasificado al sancionado. Durante los Juegos de Londres borró a Tyler Hamilton del historial de los Juegos y le hizo devolver la medalla de oro que conquistó en la contrarreloj de Atenas 2004, antes de que prescribiera la sanción.